Vacaciones conectadas: Cuando el peligro no golpea la puerta, sino que entra por la pantalla

Autor: Lucas Moyano, Auxiliar Fiscal Federal. Especialista en Ciberdelitos y Evidencia Digital. Autor de Ciberdelitos Como Investigar en Entornos Digitales. Edición 1 y 2 Editorial Hammurabi

Durante el receso escolar, las rutinas se relajan y las casas se llenan de pantallas encendidas. Menos horarios, menos supervisión y muchas más horas de exposición. Miles de niños, niñas y adolescentes pasan sus días frente a dispositivos explorando videojuegos, redes y apps diseñadas para retener su atención, no necesariamente para proteger su integridad.

Muchos padres sienten una falsa sensación de seguridad: «están en casa, están bajo techo». Pero hoy, la habitación de casa ya no es un búnker. La evidencia nos muestra que basta un clic, un enlace o una promesa de «amistad virtual» para cruzar una frontera invisible. Aquí no hay gritos ni portazos. El peligro digital viaja en silencio.

Cuidar a un hijo hoy no es solo saber dónde está físicamente, sino comprender dónde habita emocional y digitalmente. No buscamos demonizar la tecnología, sino entender que el entorno digital es un espacio público donde ocurren delitos.

Cuando el juego deja de ser divertido

Los videojuegos multijugador son las nuevas plazas públicas. Allí se crean identidades y vínculos que para los chicos son tan reales como los del «mundo físico». Sin embargo, es precisamente en esa interacción (chats de voz y texto) donde detectamos el mayor riesgo: el contacto de desconocidos que buscan ganar confianza para trasladar la charla a ámbitos privados como WhatsApp.

Aquí les dejo los 6 puntos críticos para gestionar el riesgo con información precisa:

  • Grooming: El lobo con piel de avatar. Es la amenaza más grave. El delincuente crea un perfil falso para empatizar con la víctima. El objetivo suele ser obtener material de abuso sexual infantil (MASI). La prevención es la palabra: diálogo constante.
  • Ciberbullying y Acoso: Lo que empieza como una partida competitiva puede derivar en hostigamiento sistemático. El respeto digital es una obligación legal y moral; la violencia en los chats tiene un impacto emocional devastador.
  • Contenidos Inapropiados: Muchos juegos no son aptos para la madurez del niño. Es vital revisar las clasificaciones PEGI o ESRB antes de autorizar una descarga. No todo lo que brilla en la App Store es para chicos.

Existen dos estándares principales para orientar a los consumidores sobre el contenido de los videojuegos según la región:

  • PEGI (Pan European Game Information): Es el estándar utilizado en el contexto europeo. Se basa en una escala numérica (3, 7, 12, 16 y 18) que indica de forma directa la edad mínima recomendada para el jugador.
  • ESRB (Entertainment Software Rating Board): Se emplea en Estados Unidos, México y Canadá. A diferencia del sistema europeo, utiliza letras para sus categorías: E (Everyone), T (Teens) y M (Mature +17), entre otras. Este sistema suele destacarse por ofrecer una descripción más detallada y específica sobre el tipo de contenido (violencia, lenguaje, etc.) que justifica la clasificación.
  • Ciberludopatía y Estafas «In-Game»: Las «loot boxes» (cajas de recompensa), este sistema consiste en recompensas aleatorias, sin conocer su contenido de antemano,  que permiten al jugador, al abrir la caja obtener desde objetos comunes hasta recompensas excepcionales y de alto valor simbólico o competitivo.(Cartas, armas, vestuario, personajes). Todo ello al alcance de la mano del menor, con solo un click y la tarjeta bancaria de sus padres en la mayoría de las ocasiones.

Este diseño no es casual; reproduce de forma muy precisa los mecanismos psicológicos del juego de azar, fomentando conductas adictivas  Además, el uso de tarjetas vinculadas sin control es la puerta de entrada a fraudes financieros.

  • Malware: «Un clic puede cambiarlo todo». La descarga de «trucos» o extensiones suele ser el caballo de Troya para troyanos que roban identidades, acceden a cámaras o capturan datos sensibles de toda la familia.
  • Dependencia y Aislamiento: El diseño de las plataformas busca el «engagement» infinito. Esto afecta el sueño, la salud mental y la socialización. El equilibrio entre la vida analógica y digital es la clave del bienestar.

Mi reflexión final

Estimados padres, esta nota no busca infundir temor, sino invitarlos a ocuparse. La seguridad digital empieza configurando controles parentales, pero se garantiza estando presentes. Siempre es mejor prevenir que litigar o reparar un daño ya causado.

A pesar de los avances de la Inteligencia Artificial y la tecnología, la herramienta más poderosa sigue siendo la conversación cotidiana. Pregunten cada día: ¿Con quién jugaste? ¿Alguien te pidió un secreto? ¿Te sentiste incómodo con algo?

Establezcan un acuerdo de confianza: si algo sale mal, el niño debe saber que puede contarlo sin miedo a que le quiten el dispositivo. No se trata de prohibir, sino de acompañar.

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