Axel Kicillof y el pacto de Milei: desafíos de calibrar una respuesta


Por Andrés Lavaselli

La convocatoria a un pacto que troca carta blanca para la reforma económica por alivio fiscal a las asfixiadas provincias, lanzada por Javier Milei en su primer discurso ante la Asamblea Parlamentaria, supone un desafío particular para el gobernador Axel Kicillof. No por nada el bonaerense se tomó el fin de semana para calibrar el tono de la respuesta que dará el lunes. Es consciente de que se juega mucho: en principio, equilibrar sus acuciantes necesidades de financiamiento con la disputa política que libra con el Presidente, en la que lo quiera o no, no se representa solo a sí mismo.

El hecho de que Kicillof deba responder da una pista de algo que en la Gobernación reconocen: el planteo de Milei es inteligente, porque parece devolverle al Presidente la iniciativa política tras la caída de la Ley Bases Y con un agenda que evita poner en primer plano los efectos sociales del ajuste justo en el momento en el cual, como él mismo reconoció, más se hacen sentir. Además, jugó con la sorpresa, porque lanzó su convocatoria después se sembrar la expectativa de que iba a anunciar la dolarización u un régimen de canasta de monedas.

La coyuntura no puede ser más delicada para Kicillof. Viene de plantear un pleito en la Corte por nada menos que $873.000 millones (el Fondo de Fortalecimiento Fiscal de un año) y ya decidió que judicializará todos los otros recortes que ordenó el Presidente sobre el financiamiento nacional a la provincia, desde el educativo hasta el de transportes. Si no lo hizo hasta ahora es solo por una cuestión de oportunidad. Con el Fondo de Incentivo Docente, por caso, intenta que prospere el proyecto de ley que firmó con Máximo Kirchner. Aunque sea para que Milei tenga que vetarlo.

En esa estrategia hay un dato implícito, que juega al momento de definir su postura ante el Pacto del 25 de Mayo. El máximo tribunal no parece apurado en fallar de algún modo sobre las decisiones de Milei, pese a que le llegaron ya varios planteos al respecto. “Depende mucho del Estado de la opinión pública”, dice el diputado de UxP Eduardo Tognoli sobre el resultado de esos pleitos. Y en la plata asienten. El otro dato que miran, claro, es cómo se mueve el resto de los gobernadores. Los PRO –incluido el chubutense Ignacio Torres, que venía de librar con Milei una batalla similar a la de Kicillof- parecen dispuestos a cerrar con el Presidente. También radicales como Cornejo, Pullaro (hasta ahora venía más crítico) y hasta peronistas como Jaldo, Jalil y, quizá con más cautela, Llaryora. ¿Se evapora un bloque de resistencia integrado por varios pares con los que, por imperio de los hechos más que de las afinidades ideológicas, Kicillof venía manteniendo diálogo fluido?

El gobernador bonaerense mantiene bajo siete llaves el tono y el contenido que le impondrá a su discurso ante la Asamblea provincial, mientras consulta con actores varios del peronismo. Por ahora, nadie del gobierno nacional –ni siquiera el ministro del Interior, Guillermo Francos- confirmaron su presencia en la Legislatura este lunes. Él, por su parte, fue al Congreso con voluntad de diferenciarse, como “señal institucional” pero también como muestra de respecto a diputados y senadores.

Junto con el juego de la Corte y sus pares, otro factor lo induce a la prudencia: el desconocimiento de los términos precisos de la propuesta. Hay grandes títulos (reformas laboral, tributaria, previsional) que pueden querer decir muchas cosas, aunque difícil algo con lo que Kicillof pueda acordar. Tampoco se sabe cuán concreto será el alivio fiscal en juego. El Gobernador y varios de sus pares quieren no solo revertir la quita de ganancias, van por la prórroga del impuesto país. Difícil.

Mientras, entre leyes anti casta de alto impacto en la opinión pública y bajo en el presupuesto, el ajuste sigue su curso. Según CEPA, en enero se pagó así: 33% jubilados, 18% obra pública, 17% subsidios y 12,6% sueldos de agentes públicos. Poca casta ahí. La propuesta de Milei de acordar que el gasto tenga un tope del 25% del PBI pone a Argentina a la par de países como Togo, Guyana, Nepal, Armenia,  Senegal, Egipto y Brunei, de los pocos que tienen esos niveles. Ese es también el terreno de las efectividades conducentes, datos que el peronismo espera, seguramente, que Kicillof tome en cuenta a la hora calibrar su respuesta. Hay otro, central: desde su pico de 2015, según la misma consultora, el salario real promedio cayó en el orden del 20% desde que asumió el actual Presidente. Inédito.

Por otra parte, el Gobernador llega a esta encrucijada con una recomposición del frente interno que difícilmente quiera enturbiar Básicamente, acordó una convivencia razonable con Máximo Kirchner, que se plasmó en el proyecto sobre el FONID pero sobre todo en el documento que emitió el PJ en su primera reunión del año, fraguado en un festejo íntimo y redactado, luego, con la participación de Gabriel Katodopis y Mariano Cascallares. Significa que Kirchner seguirá en el Partido hasta 2025, el final de su mandato, además del apoyo explícito al Gobernador – a su figura y no solo a su gestión- empujado esto último por algunos alcaldes del Grupo Ensenada ¿Ese acercamiento tendrá que ver con el planteo crítico de Sergio Massa en la Legislatura? En Gobernación lo sospechan. Pero a la vez lo dan por superado- El bajo perfil del encuentro del Frente Renovador de hoy en Roque Pérez, sin alusiones a Kicillof, y la presencia de Malena Galmarini junto al Gobernador en la asunción de María Jimena López como nueva titular del Consorcio de Gestión del puerto de Quequén les parecen indicios suficientes de que la sangre no llegará al río. (DIB) AL

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