Epifanía del Señor: La Revelación de la gloria de Dios


Por: Horacio Robirosa, Voluntario de la Inmaculada Padre Kolbe – Olavarría

La Epifanía del Señor es una fiesta litúrgica que celebra la manifestación de Jesús como el Mesías y el Salvador del mundo. En este día, la Iglesia conmemora la visita de los Magos a Belén, que representa la adoración de los gentiles al recién nacido Rey de los judíos.

          El Catecismo de la Iglesia Católica (párrafo 528) dice: “La Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo. Con el bautismo de Jesús en el Jordán y las bodas de Caná, la Epifanía celebra la adoración de Jesús por unos “magos” venidos de Oriente”.

          La Epifanía es un momento de gran alegría y celebración, ya que nos recuerda que Jesús es el Salvador de todos los pueblos y naciones. Como dice el profeta Isaías: «Levántate, resplandece, porque ha llegado tu luz, y la gloria del Señor ha nacido sobre ti» (Is 60,1).

          La Iglesia Católica ha celebrado la Epifanía desde los primeros siglos, y ha visto en ella un momento importante de la historia de la salvación. El Papa Francisco decía: «La Epifanía nos recuerda que Jesús es el Salvador de todos los pueblos y naciones, y que su luz debe brillar en todo el mundo» (Homilía en la Fiesta de la Epifanía, 2018).

          La Epifanía es también un llamado a la misión, ya que nos recuerda que debemos llevar la luz de Cristo a todos los pueblos y naciones. El Papa Benedicto XVI decía en su Homilía en la Fiesta de la Epifanía, en 2012: «La Epifanía es un llamado a la misión, a llevar la luz de Cristo a todos los pueblos y naciones».

          El significado espiritual de la Epifanía nos lo explica el Papa Francisco en la solemnidad de la Epifanía de 2019: “No basta con saber dónde nació Jesús, como hicieron los escribas, si no vamos allí. No basta con saber que nació Jesús, como Herodes, si no lo encontramos. Cuando su lugar se convierte en nuestro lugar, cuando su tiempo se convierte en nuestro tiempo, cuando su persona se convierte en nuestra vida, entonces las profecías se cumplen en nosotros. Entonces Jesús nace dentro de nosotros. Se convierte en el Dios vivo para mí. Hoy se nos pide que imitemos a los magos. No debaten; ellos partieron. No se detienen a mirar, sino que entran en la casa de Jesús. No se ponen en el centro, sino que se postran ante Aquel que es el centro. No se quedan pegados a sus planes, sino que están preparados para tomar otros caminos. Sus acciones revelan un estrecho contacto con el Señor, una apertura radical hacia él, un compromiso total con él. Con él, usan el lenguaje del amor, el mismo lenguaje que Jesús, aunque niño, ya habla. De hecho, los magos van al Señor no para recibir, sino para dar”. Preguntémonos: ¿en Navidad le llevamos regalos a Jesús para su fiesta, o solo intercambiamos regalos entre nosotros?”

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