No todo es retroceso y regresión

Escribe: Carlos Paladino.


La mayoría del pueblo argentino, a excepción de algunos lapsos temporales, ha naturalizado un estilo de vida en evidente contraposición con la de aquellos países que se desenvuelven dentro de la libertad civil y los derechos mercantiles, conceptos comunes en el mundo de las naciones desarrolladas. No viene al caso ahora; es un antiguo proceso que «más rápido que ligero» nos lleva a una decadencia irreversible. La otra parte de la ciudadanía, que no coincide con esta política, es subvalorada por el mandante elegido y por eso, queda desvalida y deliberadamente puesta en manos del libertinaje democrático. Los ejemplos son fáciles de ver, La ascendente clase media argentina, causante otrora de celos continentales; hoy, desciende sin un destino halagüeño. Lo que el gobierno nos enseña es huraño y oscuro, tira señales, pero, teme decirlo con sinceridad. En realidad, esta tendencia antiliberal no se excomulga con la libre elección comercial de la empresa privada, su énfasis apunta a un empresariado (de cualquier tamaño) que trabaje para sufragar los gastos viciados del Estado. En este rubro, sí, observamos indicadores ascendentes.

El presidente Alberto Fernández, no veía mal ir poniendo coto a esta política de pobreza (no olvidemos que desensilla de un partido de derecha); pero, el entorno que lo catapultó al sillón rivadaviano, le quitó toda ilusión. Al presidente no le está permitido salirse un centímetro del marco proyectado.

Para llevar adelante una política de subsidios se necesita dinero; plata que saldrá de una actividad confinada a estar en su casa, encerrada para que no contagie. Entonces surge la contradicción de que, ante la necesidad, los confinados produzcan sus impuestos, saliendo a trabajar para salvar a todos. Para ver si salva su negocio, a sus empleados y a los públicos; a los subsidios para que el gobierno quede como un rey. Asimismo, mantiene el engranaje político (que no muestra solidaridad ni piedad); a la AFIP (que no considera lo difícil de pagar en receso); a los sindicatos (que no tienen en cuenta que si es dificultoso pagar los salarios, más aún es asumir las cargas sociales) y, así, mientras los trabajadores del sector privados trabajan, los otros lo hacen a intervalos. Por supuesto, que la tarea se hará sin créditos accesibles para mejorar la situación en que se halla y poder solucionar la deuda alucinante que arrastra. Pese a ello, el Estado no puede detener el Déficit Fiscal y continuará esquilmando a los que tenga a mano, en vez de empequeñecer el Estado voluptuoso. Bajo ningún concepto, el gobierno pretende descorazonar a esa cantidad de gastos improductivos.

Un dispositivo de prebendas y favoritismos como el instaurado por el Estado, carece de un mañana esperanzador. Ha fomentado esta situación durante más años que los aceptables, y la burocracia fundada marca el ritmo de la organización oficial. No es rápida y eficaz porque eso no le conviene a los distintos estamentos públicos. Es cuestión de preservar sus guaridas laborales. Lo que no quieren entender los beneficiarios del sistema autocrático, propio del partido único, es que una vez establecido en el poder, la falta de ingresos masivos le impedirá sostener la situación de prebenda generalizada y, solamente algunos podrán conservar sus privilegios. A la nomenclatura rusa no accede cualquier inservible a los fines exigidos por el Partido Único.

Es patente; evidente, la falta de respeto del gobierno hacia la actividad privada y no pasa, únicamente, por la falta de estímulo económico para su reactivación productiva y la creación de empleo sostenible. La planificación cognitiva de nuestros gobernantes expresa el poco respeto que le concede al trabajo empresarial. Acá no corre el viejo apotegma que dice: «Para llevarse bien, no necesitamos las mismas ideas; necesitamos el mismo respeto» Hay antecedentes que agitan la desconfianza que inspira el gobierno democrático sobre este tema. Cuando el Estado decidió colaborar con las empresas a pagar los sueldos y salarios, porque estaban impedidas de trabajar y despedir empleados bajo las condiciones normales; ayudó a unas 247 mil a salir de la coyuntura. Tal ayuda no pasaría desapercibida para el dogmatismo autoritario y desaprensivo. La idea fue tomando forma y la diputada Fernanda Vallejos, kirchnerista, lanzó la idea de que el Estado, a cambio de los subsidios dados, se adueñe de partes de esas empresas. Una manera de apropiarse de bienes ajenos logrados con esfuerzos ajenos. El planteo, con el patrocinio del grupo K, no prosperó en ese momento, pero…? El informe dice que uno de los principales animadores del proyecto fue el ministro Nicolás Trotta. ¿Un problema adicional que las empresas del sector privado, deberán tener en cuenta? En fin.

Los efectos de la pandemia continúa contagiando a «diestra y siniestra» y en subida alarmante. Los contagios son posibles en cualquiera; pero, el bicho se regodea con la gente de los países más pobres. La pobreza, la indigencia, el hacinamiento crónico, son los principales aliados del coronavirus y demás enfermedades. Las pandemias anteriores acabaron con millones de seres humanos y, al decir de ciertos historiadores: «No está claro que hizo que la peste bubónica desapareciera». No es el caso de hoy, la ciencia en manos de profesionales logró una vacuna en tiempo récord. Los nuevos conocimientos y el esfuerzo de sus múltiples agentes no es acompañado, como debiera. La desaprensión y el egoísmo se manifiestan desinteresados en el trabajo de médicos, enfermeros, auxiliares, etc. El miedo a la incertidumbre saca lo peor de nosotros y se da de frente contra la solidaridad social.

Respecto a la reciente Cumbre Iberoamericana, el encabezado de la noticia dice; «Que el 21 de abril se encuentren semipresencialmente por la pandemia, 22 jefes de Estado y de gobierno del espacio iberoamericano levanta expectativa. También polémica» Habrían confirmado su presencia el presidente de Cuba, mientras que Brasil y México no asistirán; no obstante el listado no estaba cerrado. La convocatoria demuestra la preocupación que existe sobre nuestra América Latina. En la agenda figuran temas como el abrir la producción de vacunas en otros países fuera de los ya instaurados. facilitando así, la fabricación de dosis y su posterior distribución. India, que es uno de los mayores fabricantes, retrasa los pedidos ya que debe atender la demanda de su gente, ante la disparada de 300.000 infecciones diarias. El tema político – cuando no – está presente en la reunión y se refiere a consideraciones que desde este medio hemos tratado. «…que en este momento el 70% de las vacunas que se están impartiendo en América Latina provengan de China es algo que debe dar que pensar» Es perceptible que la posición ideológica sudamericana no pasa desapercibida, a la hora de tomar algunas determinaciones.

Creemos en el contenido social del aislamiento, fundamental como elemento constructivo de la solidaridad. Pero, no se puede prohibir el tránsito de las personas que van a ganarse el pan, que van a estudiar, etc. y, por otro lado, no se controlan las multitudinarias aglomeraciones llevadas a cabo todos los días, por disconformidad contra el gobierno; por reclamos salariales, por reivindicación de derechos perdidos; por alimentos; por cacerolazos etc.; todos los núcleos de infección y propagación masiva del virus.

El escenario es malo y el panorama atenta contra el optimismo. Pero, no todo en la vida de los argentinos es retroceso, ni regresión al pasado; conocimos dos determinaciones importantes de la Justicia. La libertad del ex secretario de Obras Públicas de los gobiernos kirchneristas, José López y que, el «lawfare», la persecución judicial contra la señora Cristina Kirchner no es cierta. Dos indicios que presagian que en temas judiciales, vamos para adelante.

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