Trinidad, misterio de fe


            Celebrar la  Solemnidad  de  la  Santísima  Trinidad es abrazar  el  misterio   de  la  fe en  quien  creemos: Un solo Dios en tres Personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.  “La  Fiesta  de  la  Santísima  Trinidad  nos  invita  a  dejarnos  fascinar  por la  belleza  de Dios; belleza,  bondad  y  verdad  inagotable .     Y también  humilde,  cercana que  se  hizo  carne  para  entrar  en  nuestra  historia,  para  que  cada  hombre  y  mujer pudiera encontrarla  y  obtener la  vida” ( Papa  Francisco,  2020).

            El  Catecismo  de  la  Iglesia  Católica ,  en su párrafo 233, afirma lo siguiente: Los cristianos son bautizados en “el nombre” del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y no en “los nombres” de estos, pues no hay más que un solo Dios, el Padre todopoderoso y su Hijo único y el Espíritu Santo: la Santísima  Trinidad .

            Celebrando   este  misterio entramos  en  la  dimensión  de  la  fe; llamado  y  respuesta  .Decía  el  beato  para  Pablo VI: “La  fe es –  en  Dios –  un  llamado de Amor. Y por nuestra parte  debe  ser una  primera  y  fundamental  respuesta de  amor.  Es  nuestra  fortuna,  es nuestra  felicidad, es  la  clave de  nuestro destino”.

            “Celebrar a la Santísima Trinidad, no es solo un ejercicio teológico, sino una revolución de nuestra manera de vivir. La Trinidad nos enseña que no se puede estar nunca sin el otro. No somos islas, estamos en el mundo para vivir a imagen de Dios: abiertos, necesitados de los demás y necesitados de ayudar a los demás”.  Al Dios trino y uno, hay que mostrarlo con los hechos antes que con las palabras.  Pensemos en las personas buenas, generosas, mansas que hemos conocido  recordando su manera de pensar y actuar podemos tener un pequeño reflejo de Dios-Amor. Y, ¿qué quiere decir amar? No sólo apreciar y hacer el bien, sino antes incluso, en la raíz, acoger a los otros, hacer sitio a los otros, dejar espacio a los otros”.   (Papa  Francisco). Celebrar  esta  Solemnidad  es “un  recordatorio  para  todos  los  cristianos”  de ser: “reflejos  de  Dios-  Amor  en  lo  cotidiano.  ¡Vamos  juntos!

(*)  Angélica  Diez, Misionera  de la  Inmaculada  Padre  Kolbe, Olavarría.

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