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¿Cuánto pesa un kilo?

 

Sociedad / Carlos Verucchi / En Línea Noticias ([email protected])

 

 

El mundo ha contemplado, absorto, durante esta semana, cómo los científicos discuten sobre el modo de definir la unidad de masa utilizada por el sistema internacional. Para llevar tranquilidad a aquellos que sostienen, no sin fundamentos ni antecedentes valederos, que se trata de una maniobra del gobierno para bajar la cantidad de miñones que caben en un kilo de pan y promover así un aumento de precios encubierto, aclaremos de entrada que la discusión sobre cuánto pesa un kilo (y acá me veo en la obligación de aclarar que el título de la nota es irónico ya que científicamente hablando la duda planteada es inconsistente), gira en torno a una diferencia de unos pocos microgramos.

 

Resulta que el kilo era hasta hace unos días la única unidad que aún permanecía ligada a un patrón físico. El kilo patrón, o Gran Kilo, es un cilindro de platino que permanece en París desde 1889. El problema radica en que, por más protección y recaudos que se tomen, el cilindro puede ensuciarse y, si se ensucia o contamina con alguna sustancia presente en el aire, hay que limpiarlo, y es ahí donde se presentan pequeños desprendimientos de masa que, acumulados a lo largo del tiempo hicieron perder, según estiman los expertos, unos 50 microgramos. Si esto ya es grave, imaginemos lo que podría ocurrir si alguien robara el kilo patrón o por alguna otra razón (terremoto, bombardeo, atentado terrorista, etc.) se perdiera.

 

Algo similar ocurría hasta hace unos años con el metro. Para corregirlo, el metro patrón dejó de ser un estándar, a cambio, se definió al metro como la distancia que recorre en el vacío la luz en 1/299.792.458 segundos. El lector seguramente estará pensando que era más fácil mantener una barra de hierro de más o menos un metro de largo y hacer la vista gorda ante posibles fluctuaciones producto de la dilatación del metal o de cualquier otra circunstancia. Coincido.

 

En el caso del kilo, desde ahora se definirá a partir de una constante universal, llamada constante de Planck, lo que permitirá obtener una medida de masa absoluta, independientemente del kilogramo patrón y que podrá ser obtenida en cualquier laboratorio del mundo que reúna ciertos requisitos mínimos. De este modo el kilogramo se convierte en una constante universal, independiente de un patrón físico. El Gran Kilo, por su parte, pasará a ser simplemente una pieza de museo.

 

La diferencia entre el kilo patrón que se encuentra en Francia y el definido a partir de la constante de Planck es de 0.00000001 kilos, teniendo en cuenta que las balanzas utilizadas en la práctica (exceptuando a las de laboratorio) presentan un margen de error no menor a 0.001 kilos, es decir un gramo, ni el carnicero, ni el panadero, ni el verdulero van a notar diferencia en sus pesajes.

 

De todos modos, amigo lector, hay que estar atentos. En estos tiempos de mishiadura no sería raro que algún oportunista pretendiera recalibrar su balanza para mejorar la rentabilidad de su negocio. En la vida real, un kilo sigue siendo un kilo y seguirá siéndolo para toda la eternidad, inclusive cuando ya no haya qué pesar ni quien pese.

 

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