Efatá

Escribe: Angélica  Diez, Misionera  de la  Inmaculada  Padre  Kolbe, Olavarría.


La sociedad que nos rodea siempre será el fruto y el resultado de nuestras aportaciones personales . ¿Qué cambiar primero, el individuo o la sociedad? ¿Qué aporto para el cambio? ¿Queja o alabanza? ¿Valen los gestos de bondad, de cercanía?

Si optamos por el individuo lo podemos constatar en el evangelio de San Marcos que se viene proclamando en este tiempo litúrgico cómo el Señor se interesa por cada uno en su propia realidad:“Jesús, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: “Efatá” que significa “Ábrete” y enseguida se abrieron sus oídos”. He aquí la respuesta en la acción liberadora del Señor , en la curación de un individuo, un sordomudo. Optó por el individuo y la sociedad que lo rodeaba quedó: “maravillada, diciendo: bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar.” (Marcos 7:31-37).

Diciéndole: “Efatá”, “Ábrete”, le dio la posibilidad de abrir sus sentidos que estaban cerrados. Esta extraña palabra aún se conserva en el ritual del Bautismo con la finalidad de que muy pronto se pueda escuchar su palabra y profesar su fe. Quizás necesitemos recordar ese “Efatá” que se pronunció sobre nosotros el día del bautismo y nos lleve a reconocer las quejas que brotan de nuestro interior y a optar por la “otra cara” de la moneda: la alabanza. “Si te has parado a contemplar el cielo, un bosque, un arroyo, que te han impresionado por algo que has llamado «belleza», si has sentido de pronto ganas de cantar, o de correr un buen trecho, por algo que has llamado «alegría», si te has preguntado asombrado cómo alguien cercano a ti te puede querer precisamente a ti… ¡puedes entender lo que significa alabar! (Carlo María Martini, sj).

La fe genuina supone un esfuerzo por responder debidamente y, la respuesta implica un compromiso en la construcción de una sociedad más justa, más humana, más fraterna. Lo que hace creíble precisamente nuestra fe es la vivencia profunda del amor a Dios y al prójimo, ¡siempre hay nuevas oportunidades para manifestarlo! La inmediata oportunidad es la Cuaresma que comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Jueves Santo.

Este tiempo de 40 días que nos preparan a la Pascua, será un tiempo de perdón, reflexión y de reconciliación. ¿Cómo me dispongo? ¿Con un cúmulo de quejas que vengo arrastrando en lo personal y por lo que me rodea? ¿Las situaciones que vivo me provocan “sentimientos mezclados” de incertidumbre o indecisión? O por el contrario ¿he descubierto que tengo tantos motivos de alabar por el bien recibido y compartido en sociedad?
Para mejor disponernos a este tiempo favorable de gracia nos anima el papa Francisco : “…recorramos este camino cuaresmal «renovando nuestra fe, saciando nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibiendo con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo”.( Mensaje , Cuaresma 2021).

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