CoNverSo / A 50 años de Cosquín: el recuerdo de Añoranza y la noche en que ganaron el festival


Se estrenó el episodio N° 50 de CoNverSo, el ciclo de entrevistas que conduce Fabricio Lucio y produce En Línea Noticias con la dirección de Jorge Alberto Scotton.

En esta edición participaron Daniel Amestoy y Daniel Cavalli, exintegrantes de Añoranza, quienes repasaron uno de los hitos centrales del grupo: su consagración en el Festival de Cosquín de 1976.

“Fueron los cincuenta años de que ganamos el Festival de Cosquín”, recordó Amestoy al ubicar el momento dentro de la historia del grupo. En ese sentido, detalló el proceso previo: “En el ‘73 éramos trío, en el ‘74 cuarteto, en el ‘75 armamos el quinteto y en el ‘76 fuimos a Cosquín y ganamos”.

El quinteto y la búsqueda de un sonido

La consolidación como quinteto fue determinante. “El sonido que uno pretendía lo encontramos recién con la suma de cinco voces”, explicó Amestoy, en referencia a una búsqueda estética que coincidía con el auge de los grupos vocales en el folklore.

Cavalli sintetizó ese recorrido: “Ahí se conforma el quinteto y arranca el camino”.

Un Cosquín distinto

El contexto del festival también era diferente al actual. “Había un jurado técnico y un jurado popular. La plaza te levantaba o te dejaba de lado”, explicó Amestoy.

En esa línea, precisó: “La canción que ganó por jurado técnico fue ‘Antigua muchacha’, de Hamlet Lima Quintana y Oscar Alem”.

Una noche que desbordó el escenario

Uno de los momentos más recordados fue la reacción del público durante la presentación. “Tuvimos que volver tres veces. No nos querían bajar”, contó Cavalli.

“La gente gritaba para que siguiéramos”, agregó, mientras que Amestoy completó: “Llegó un momento que no teníamos más para cantar”.

Ante esa situación, el grupo improvisó. “Nos pusimos a hacer otras cosas, incluso imitaciones. Y eso conectó con el público”, explicó Cavalli.

La repercusión no quedó solo en esa noche. “Después de la primera noche nos invitaron a una peña. Empezamos a cantar ahí y ya teníamos hinchada”, recordó Cavalli.

“Íbamos a la plaza y ya éramos locales”, resumió.

Antes de ese momento, el camino estuvo marcado por el esfuerzo. “Cantábamos en todos lados y guardábamos parte de lo que ganábamos para poder viajar”, explicó Amestoy.

También mencionó las dificultades laborales: “Había que pedir días en el trabajo para irse quince días”.

Cavalli, por su parte, recordó las condiciones del viaje: “Nos ayudaron como pudieron. Nos dieron hasta comida para el camino”.

La consagración en Cosquín significó un cambio en la trayectoria del grupo. “Era una medalla que te ponías. Te empezaban a llamar de todos lados”, afirmó Amestoy.

Ese reconocimiento marcó el inicio de una etapa de mayor presencia en festivales y escenarios, consolidando a Añoranza dentro del circuito folklórico.

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