Federalismo y Unidad en Argentina


Luis Gotte – La trinchera bonaerense – Co-autor de “Buenos Ayres Humana I, la hora de tu comunidad” Ed. Fabro, 2022; y “Buenos Ayres Humana II, la hora de tus Intendentes” Ed. Fabro, 2024. En preparación “Buenos Ayres Humana III, la hora del regionalismo municipal”. Mar del Plata

La historia de Argentina está marcada por un constante debate entre la centralización del poder y la autonomía de las provincias, un tema que ha sido objeto de intensos análisis y discusiones que no han logrado cerrar las distintas reformas constitucionales. En este contexto, el federalismo emerge como una doctrina fundamental que busca conciliar la diversidad regional con la unidad nacional, promoviendo la descentralización del poder político y administrativo.

Desde los albores de la independencia, figuras destacadas como Juan Manuel de Rosas y Manuel Dorrego han defendido la idea de un país federal, donde cada provincia tenga la capacidad de gestionar sus propios asuntos internos. Este enfoque reconoce la diversidad cultural, económica y social de Argentina, permitiendo que las regiones desarrollen sus potencialidades de manera autónoma.

El federalismo rioplatense es una doctrina que se fundamenta en la idea de que cada provincia, con sus gobernadores al frente, debe tener la autonomía y la responsabilidad de gestionar sus asuntos internos. Esta concepción federalista fue defendida por nuestros caudillos a lo largo del S.XIX, quienes abogaban por unas República donde el poder no estuviera concentrado en un solo punto, sino distribuido equitativamente entre los estados federativos, las provincias.

Rosas creía firmemente en la necesidad de equilibrar el poder entre la capital, Buenos Aires, y las demás provincias. Consideraba que la centralización del poder en la capital porteña sería perjudicial para la unidad y la estabilidad del país, ya que dejaba a las provincias en una situación de subordinación política y económica. Para él, el federalismo no era simplemente una cuestión administrativa, sino un principio fundamental para preservar la diversidad y la identidad de las distintas regiones de Argentina. Creía que cada provincia debía tener la capacidad de legislar y administrar sus propios asuntos de acuerdo con sus particularidades y necesidades, y que sus gobernadores y sus pueblos debían aprender a vivir bajo las normas que dictasen sus propias constituciones, así quedaba reflejado en la carta que le escribe a Facundo Quiroga desde la hacienda de Figueroa de San Antonio de Areco, el 20 de diciembre de 1834.

La metáfora de Manuel Dorrego sobre los municipios como “la pequeña rueda que mueve la rueda que hace girar a la Gran Rueda” ilustra vívidamente la importancia de las unidades locales en la estructura del Estado. Los municipios, como células básicas de la organización política, son fundamentales para garantizar la participación ciudadana y el desarrollo a nivel local, contribuyendo así al progreso de toda la nación.

Sin embargo, el camino hacia un verdadero federalismo no ha estado exento de desafíos y contradicciones. A lo largo de la historia argentina, se han alternado períodos de centralización y descentralización, reflejando los conflictos políticos y sociales inherentes a la construcción de un estado que aún no logra definirse.

En la actualidad, la discusión sobre el federalismo cobra relevancia en un contexto de creciente demanda por una mayor autonomía provincial y una distribución más equitativa de recursos. La búsqueda de un equilibrio entre la unidad nacional y la diversidad regional sigue siendo un desafío constante para las instituciones y los dirigentes políticos del país.

En definitiva, el federalismo no es simplemente una estructura política, sino una doctrina que busca garantizar la unidad en la diversidad, promoviendo el desarrollo integral de todas las regiones de Argentina. En un mundo cada vez más interconectado, la consolidación de un Estado federal sólido y descentralizado es fundamental para enfrentar los desafíos del S.XXI y construir un futuro más próspero y equitativo para todos los argentinos.

La historia del federalismo argentino es un recordatorio de la importancia de la negociación y el diálogo en la construcción de mayorías para tomar decisiones duraderas. La búsqueda de un equilibrio entre la centralización y la descentralización del poder ha sido y seguirá siendo un proceso dinámico, que requiere de un compromiso constante con los principios democráticos y republicanos.

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