Kicillof, ajuste y moneda


Por Andrés Lavaselli

Área por área, ministerio por ministerio. Axel Kicillof ordenó en las  últimas horas un exhaustivo relevamiento del Estado que sirva de guía para una “redistribución del presupuesto”. En criollo, se trata de un ajuste que el Gobernador, con los lazos de comunicación totalmente cortados con el gobierno nacional, juzga inevitable. Y que se traducirá no solo en eliminación de programas, sino en la no renovación de contratos.

“No tenemos respuesta de nadie, (Guillermo) Francos, el ministro del Interior ahora no nos atiende el teléfono; (Luis) Caputo –de Economía-  menos”, dicen en La Plata. Son las dos terminales clave, una política otra más técnica, a la hora de decidir el reparto de fondos federales.  “Desde Nación nos dicen a que todo se aclarará en una reunión entre el presidente Javier Milei y Kicillof, por ahora no hay ni siquiera fecha para eso”, se quejan.

Ese es el trasfondo del ajuste, cuyo alcance concreto se mantiene bajo siete llaves. Según pudo saber DIB, algunos programas no esenciales será dados de baja directamente. El de infraestructura carcelaria podría ser un ejemplo. También se sabe que no se renovarán la cantidad de contratos que hoy existen ¿Conflicto en puerta con los gremios? Hay que ver cuánto aguantan los estatales de la provincia, por ahora enfocados en el paro contra la Ley Ómnibus y el decreto 70 de Milei.

En el gabinete provincial afirman que van a enfocarse en los salarios públicos. Pero no tienen demasiadas buenas noticias para dar en ese sentido. Bastante desinflado el plan para compensar con menos horas de trabajo –la idea era pasar de un régimen de 40 horas semanales a uno de 30- subas salariales que van a estar por debajo de la inflación, se resignan a que los incrementos no van a poder seguir el ritmo de los precios. No es preludio de tranquilidad en ese frente.

Igual, Kicillof por ahora compra “paz” contra participación en el esquema de rechazo en las calles a la Ley y el DNU que pusieron en marcha la CGT, las dos CTA y los movimientos sociales. Tal como se adelantó acá, dejó el primer plano pero está detrás de planteos a esas normas de sectores como el pesquero, el de los biocombustibles y los prestadores turísticos, con quienes tiene previsto verse el miércoles. A todos los escucha, les da lo que puede y los alienta a protestar.

El gobernador está convencido que una parte sustancial de las medidas que impulsa el Presidente pasarán el filtro del Congreso. “El núcleo duro, económico, excluyendo algunas coas puntuales que molesten a aliados imprescindibles”, se va aprobar, dicen en la intimidad. El razonamiento: una parte de la “casta” –PRO, sectores de la UCR y el peronismo no K- encontró quién le “ponga la cara” a un ajuste que creían necesario pero que no querían encarnar.

El 24 de enero Kicillof no irá a la marcha de los gremios. Esa es, por ahora, la decisión. Pero el trabajo tras bambalinas que viene realizando lo salvó de las duras críticas que partieron del mundo sindical a los dirigentes del peronismo que esperan el desgaste de Milei antes de salir a la calle. No pareció causal, en ese sentido, que Pablo Moyano haya mencionado a Máximo, Cristina, Alberto y Massa y no haya dicho nada del Gobernador cuando los convocó a activar.

Hay, es evidente, un liderazgo vacante en el peronismo. Y muchos resquemores. Sergio Sasia, miembro de la CGT y líder de los ferroviarios, fue claro: “cuando hubo que armar las listas nos dieron dos lugares, ahora nos vienen a buscar”, dijo en diálogo con DIB.  Kicillof no quiere el PJ provincial, conducido por Máximo Kirchner, pero está dispuesto a dar la batalla por el nacional. Dice bastante de cuáles son sus planes a futuro.

¿Moneda propia?

El anuncio por parte del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, de que emitirá un bono que en la práctica funcionará como una cuasi moneda, retumbó con fuerza en Buenos Aires. Quintela avanzó luego de una crisis con policías que le pedían aumento, pero aquí hay reuniones de análisis de esa posibilidad desde antes de las elecciones. Una de ella se hizo en el directorio del Banco Provincia.

“No es inminente pero no está descartado” es la respuesta al máximo nivel del gobierno. Algunos opositores ya vieron un paper con las características que podría tener el instrumento. Sería virtual, porque hacerla en papel implicaría que la imprima en  el BCRA -no pasaría el filtro presidencial- o en Brasil, pero habría que pagarla en dólares. La circulación que tendría es otro punto clave: serviría para cancela algunas obligaciones con la provincia y, acuerdo con concesionarias mediante, para servicios básicos como la luz. El otro mercado que se mira es el de los alimentos. Y claro, parte de los sueldos estatales.  

El trámite no sería sencillo: para avanzar se requiere el OK de la legislatura. Por eso, antes del segundo semestre, imposible, dicen cerca del Gobernador. En la oposición malician que el nivel de endeudamiento que consiguió Kicillof  –porque ellos le aprobaron- podría tener que ver con financiar esta movida. (DIB) AL

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