La expansión de los supermercados chinos en Olavarría

Desde 2011 se mantiene un crecimiento de los comercios extranjeros en la ciudad. El Centro de Empleados de Comercio de Olavarría (CECO) analizó este incremento con consecuencias en lo comercial y social.

Por Milagros Pianciola

En Olavarría existen más de 35 comercios denominados “chinos”. Con un alcance cada vez más amplio, algunos de ellos se pueden encontrar en diferentes barrios como Pueblo Nuevo, San Vicente, Provincias Unidas, Luján o el microcentro de la ciudad. La mayoría de las familias dueñas de estos supermercados llegan provenientes de países asiáticos, especialmente China.

 

 

En su arribo traen consigo una cultura distinta, otras normas y formas de trabajo, otros derechos y hábitos comerciales. La cantidad de supermercados chinos en Olavarría aumenta progresivamente desde 2011 y aún en la actualidad se esperan más aperturas. “Se están preparando más locales que abrirán próximamente (…) Ellos mismos, incluso, suelen buscar en qué zona faltan para abrir uno”, expresó Carlos Casenave, Subsecretario de Finanzas y Administración del Centro de Empleados de Comercio de Olavarría (CECO).

 

 

En la elección de ciudades o pueblos del interior suele aparecer como un factor relevante la tranquilidad que existe en estas localidades, a diferencia de ciudades como Buenos Aires, La Plata o zonas del Gran Buenos Aires. “Elegí Olavarría porque había trabajo. La relación con el público es buena, son amables. Acá viene siempre la misma gente y todo es muy tranquilo”, expresó el dueño del supermercado “Eco”, ubicado en Pellegrini y San Martín, quien vive en Olavarría hace tres años. En este supermercado trabaja hace dos años Anabella, encargada del sector de fiambrería. “El vínculo con los dueños del supermercado es bueno. La gente viene porque son buena onda y por la limpieza”, sostuvo la empleada, contraponiéndose a parte de las quejas que suelen recibir los comercios chinos: la mala atención de sus dueños o la suciedad en los locales.

 

 

Cuestión de precios

 

 

Existen diversas diferencias entre los comercios extranjeros y los comercios locales, lo que muchas veces determina la elección del público según lo buscado. “Elijo comprar en el chino porque tiene diferencia de precios, es mucho más barato… Sobre todo en productos de limpieza o en cosas más cotidianas de consumo como la yerba”, expresó Cecilia, clienta de un supermercado chino ubicado en el barrio Sarmiento. “Los gobiernos les dan ciertos beneficios con respecto a los impuestos o beneficios impositivos que les ayuda a tener precios más bajos (…) Además existen asociaciones que compran grandes cantidades de insumos directamente desde las fábricas, compras que equivalen a la producción de un mes. Luego, la negocian y distribuyen a los comercios chinos, en su mayoría del interior”, especificó Casenave, para quien esto resulta clave para comprender los precios accesibles que tienen en los productos que venden. “Han cerrado almacenes y mercados de Olavarría porque a veces no alcanzan a competir. Hoy es muy difícil sostener las compras diarias con el comerciante de barrio ante una alternativa como la de ellos”, señaló el subsecretario del CECO. Los mercados locales tienen gastos que, en un contexto de déficit de consumo y del aumento en costo de la canasta básica, no pueden sostener al largo plazo. “Hoy en día la gente prefiere buen precio y no tanto una buena calidad, por eso los chinos siguen funcionando tan bien”, expresó Esther, dueña de un comercio en el barrio San Vicente.

 

 

La supervisión ante el crecimiento

 

 

A pesar de que se lleva adelante una supervisión para garantizar el bienestar de los empleados o una regularización laboral en su interior, desde el CECO manifestaron diferentes falencias que existen en los controles. “A veces no tienen todas las cosas, por ejemplo ponen un empleado y los tenés que perseguir para que esté en blanco o le pague el sueldo en tiempo y forma. Creo que el tema pasa más por su idiosincrasia: no están acostumbrados a pagar aportes ni a respetar tiempos de facturación. Además existe una falta de control por parte de las autoridades del Ministerio de Trabajo. Ellos aprovechan la libertad que les dan, es lógico. Piensan bajo su lógica”, opinó Casenave.

 

 

De los 35 comercios existentes, 17 cuentan con empleados olavarrienses. En la mayoría de los casos trabajan junto a sus familias pero asimismo existen otras personas que llevan adelante el sector de la carnicería o la verdulería. “No la suelen tener bajo la figura de empleado sino que es un monotributista que está dentro, que a veces está en el límite entre ser empleado y ser dueño (…) Los que tienen empleados de comercio están inscriptos y tienen que pagar los aportes que corresponden”, puntualizó Casenave. Existen 21 supermercados chinos que están dentro del gremio del CECO y son parte de las reuniones que se llevan a cabo, como por ejemplo para consensuar determinados cierres en fechas festivas. Esto fue motivo de discusiones y negociaciones debido a que los supermercados chinos suelen permanecer abiertos durante una gran franja horario, incluido los domingos y feriados. Este funcionamiento que poseen los supermercados chinos en cuanto a sus horarios y días de apertura influye en la asistencia masiva de clientes.

 

 

Desde el CECO manifestaron que, actualmente, no existen quejas concretas de parte de los clientes, como sí las hubo durante su introducción al mercado local. A pesar de la existencia de 35 comercios de un funcionamiento continuo y dinámico, sumado a la apertura al corto plazo de nuevos locales, se está evidenciando una competencia entre ellos, hecho que los lleva a analizar posibles nuevos destinos. “En el último tiempo han venido a quejarse ellos mismos porque ya hay muchos supermercados chinos. Creen que esto les va a jugar en contra”, describió Casenave. Los comercios chinos cambiaron la lógica de consumo en Olavarría durante los últimos años. Con una diversificación en tamaños, decoraciones, cantidad de empleados, productos y precios, mantienen un ritmo y circulación de personas que solo puede equivalerse al que presentan las grandes cadenas de supermercados. Mientras, queda planteada la interrogante sobre la ilimitada expansión ante un mercado inestable./AC-FACSO

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