La grieta: perorata, distracción y ¡Nada más!

Por: Carlos Paladino


¿Se pusieron al corriente de la contumaz, testaruda, burra intención que busca zanjar la “grieta”? La política argentina va por ello. Toda una vida agrietada por el andar antidemocrático de sus dirigentes. Ya no sabemos que inventar los argentinos. Es más potencial pedir un milagro que liquidarla por la vía terrenal. La grieta gaucha es y será una eterna rajadura entre una porción de la sociedad y la política. La política integra está metida en esta aberración. Unos porque han sacado provecho de una gestión cargada de violencia, corrupta a mano suelta, enriquecida con la complicidad de una justicia que, a pesar de la venda que ciega sus ojos, se las rebusca para mirar hacia un solo lado. Y, otros que, autoproclamándose republicanos concurren con los ruines en aquello de hacerse ricos y poderosos, sea por inoperancia, por confabulación o, simplemente, por tratarse de una ganga mercantilista. La democracia, siempre perjudicada. Estos aciagos períodos acaban con un pueblo arbitrado por estos nubarrones o, revientan por algún lado, en ocasiones, en el momento menos pensado. Las grietas históricas que dominaron mucho tiempo a un pueblo, arrebatándoles la libertad, la fraternidad y la igualdad, nos refieren al respecto. El proceso no se atranca; es un globo al que siempre se lo puede hinchar con aire contaminado.

Así como la prensa e intelectuales pensantes, dijeron no comprender el inusitado incidente que tuvo como eje central el acto criminal intentado contra la vicepresidenta; la gente de a pie (como a la clase política ilustrada gusta catalogarnos); en las mesas de café, o en cualquier reunión, imaginar hechos extraviado, cabía en las expectaciones posibles de materializar, enmarcado en  un clima saturado de insensateces, contradicciones, extravagancias, perpetradas por un gobierno que, a veces, despierta en los demás, la idea de ser celebradas, sin margen de error, por las reacciones que sobrelleva.  Los espíritus infames pueden causar estos efectos sin consternación alguna.  La brecha patria ha sido alimentada, sin pausa y sin tregua por los organismos gubernativos nacionales.  La democracia, inversamente a lo deseado, exacerbó el ánimo para agrandarla.

¿Cuándo se festeja el cumpleaños de la grieta? ¿Existe una fecha que determine su nacimiento?  Setenta años, dicen unos; cuarenta años estiman varios. Pero, ¿por qué no opinar que emergimos agrietados? Colonia contra Metrópoli Española; independientes contra españoles; católicos contra herejes (protestantes, judíos, etc.); rivadavianos frente al rosismo; unitarios y federales; educación laica o religiosa; socialistas y anarquistas; radicales y conservadores, castrenses o partidos políticos, etc. Un raudal de antagonismos aún irresolutos; con el “anti” como factor sobresaliente en el convivir diario. Lamentable, por cierto. La grieta; al igual que la mejor mercadería del mercado, tiene garantía de continuidad con los auspiciantes de rigor que la sostienen y alimentan. Uno de los auspicios se relaciona con las ansias de poder y la confusión que causa. Un modelo lo sugiere: Gerardo Morales, radical de ley, hasta ahora, “apoyó el Consenso Fiscal impulsado por el gobierno de Alberto Fernández”, por el cual “las provincias pueden crear impuestos y contraer deuda en moneda extranjera”.  Gerardo no sólo pone distancia con sus socios de Juntos por el Cambio, sino que no expresa el ideario de la UCR, no dice del sacrificio. Otro que apoyó el proyecto kirchnerista fue nuestro conocido Julio Cobos. El señor Morales (uno de los presidenciable 2023) no puede desconocer la extrema situación económica que oprime fiscalmente a las actividades mercantiles que pierden dinero y no crean fuentes de trabajo privado. El empeño en crear un Estado opresor, no es una pretensión del radicalismo; aun cuando él, haya cimentado una pléyade de familiares y amigos insertados en el Estado. Su actitud refleja (injustificable a nuestro criterio) su negativa a achicar la burocracia que pagan los jujeños cuando explica:  ·Yo no actúo ni como un burócrata ni como populista…La consigna es no subirlos, mantenerlos si porque no podemos ser irresponsables de dejar que el Estado no recaude nada. Si pasara eso, a la gente le va a ir peor” ¿A qué gente le va a ir peor? A aquellas con las que el gobernador tomó compromisos. Lo dicho; el susodicho piensa más en mantener un Estado sobredimensionado que no favorecerá ni al desarrollo emprendedor ni a los contribuyentes comunes. Creemos que los radicales “en serio” van a tener que estar más atentos a los planes futuros de candidatos como lo es hoy Gerardo Morales. La vigilia por el desenlace electoral, vuelve a los hombres necios.  La aspiración política, no obnubiló la mente de Alem, ni de Illia, menos de Alfonsín, y tampoco la de la Rúa.                     

La grieta argentina es sempiterna, nació en algún momento y – mientras tenga quien la avive –  no concluirá nunca. Uno de los motivos, es que se ajusta peregrinamente a la inutilidad y perversidad de quienes sin saber cómo engrandecer su nación, se encargan de echar leña al fuego. Bueno; los inservibles y ñoquis encuentran en este “metier”, una oportunidad de justificar sus sueldos.  Y, militan auspiciantes para ese tipo de negocios. La última es la brillante idea de que Cristina y Macri, se sienten a hablar. Sin enumerar los desplantes, las acusaciones sobre quien de los dos robó mayor cantidad de guita. De que uno es un neoliberal insufrible y la señora amiga de cuanto espectro dictatorial aparezca en el arco iris político. La señora y su fallecido marido llenaron el sistema democrático de ex guerrilleros y el otro es crucificado por haber considerado a un policía “gatillo fácil”. Uno quiere arreglar con el Fondo para lograr consenso en el mundo y su rival sería inmensamente feliz decretando un nuevo default.  No seguimos aportando datos por considerarlos muy trillados. En fin, parece imposible quebrar semejante discrepancia ideológica, teniendo presente que nuestro país jamás decidió hacia donde orientamos nuestro rumbo político:  derecha o izquierda. Alguien querrá recordarnos una jactancia argentina; la tercera posición; pero, no.

Aunque, habría un punto que sería prenda de unión entre los dos líderes: dejar “libre de polvo y paja”; liberada con honores; declarar prócer argentina a la señora Cristina Kirchner, erigiendo un monumento en Plaza de Mayo, bendecido por el Papa Francisco. A lo mejor bajo estas pautas un acuerdo sería posible, no obstante ¿quién sabe?

Han manifestado su aprobación para este Gran Acuerdo, hipócritas reconocidos de la política actual. La grieta se profundiza y ensancha. La discusión sobre la grieta, no sirve para nada.

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