La intimidad de Cafrune y el Falcon de los Emiliozzi

El cantor popular no ocultaba su pasión por el automovilismo, tuvo su auto de carreras y anduvo con él por las rutas del país.

Por Sergio Sarachu


Yamila Cafrune expuso al aire momentos íntimos de la pasión por los autos de su padre.

La pequeña se sienta atrás, donde no hay butacas sino un enorme tanque de metal para la nafta. El auto le parece inmenso y mucho más el ruido ensordecedor y los caños que recorren por dentro la estructura, que llaman “jaulas antivuelco”. Seguramente, en los primeros metros se agarró de la barba tupida de su padre y luego del hombro de su madre que llevaba a su hermana en la falda. Ruido ensordecedor, aceleradas, un calor nunca sentido que venía del caño de escape y la velocidad que le puso a fondo las pulsaciones. El aire entraba como un relincho por la ventanilla “del papi” y dejaba horizontales sus trenzas castañas.

La niña es Yamila Cafrune y se vuelve a sentar –unos 50 años después- en el Falcon Angostado que perteneció a los hermanos Dante y Torcuato Emiliozzi, en un momento emocionante de su charla por AM 550 y 24/7 Noticias.

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