Opinión de un profesor de Tandil: «Un docente, los docentes»
Víctor Torres es profesor de Tandil, y en medio de la discusión entre los docentes y el gobierno, sumado al «voluntariado» que apareció en las redes sociales, escribió un texto que llama a la reflexión sobre la función de los docentes. El texto fue subido el viernes y enseguida comenzó a viralizarse en los distintos muros.
UN DOCENTE, LOS DOCENTES
Un docente elige ser docente para enseñar y educar, tamaño trabajo. Estudia una carrera (a veces más de una), años de sacrificio y trabajo para bancarse sus estudios. Se forma y se preocupa para ser mejor cada día. Busca métodos de aprendizajes para ser efectivo en su labor. Se compromete -sin premios ni trofeos- para que niñXs y adolescentes tengan conocimientos, valores y se construyan como personas.
Si un alumno/a no puede pagar la fotocopia, el docente se la lleva con tal de que no le falte material de trabajo. Busca recursos en la biblioteca y hasta en su casa.
Si a la escuela hay que ir en bote, va. Si es necesario hacer dedo para llegar a la escuela rural, lo hace con todo lo que eso significa. Si hay que pagarse un remis por la distancia, lo paga sin pedirle el dinero de ese viaje a nadie.
El docente va a la escuela a enseñar pero también poner la mesa en el comedor, a limpiar salones, a pintar, a organizar la cooperadora, que es también otra manera de enseñar.
Para muchos de los estudiantes, el docente es el refugio de los problemas familiares. Piden consejos, una charla, un abrazo y ahí está el docente para poner el oído y el hombro. Lo que los chicos/as no se animan a decir en casa lo manifiestan en la escuela. No pregunta con qué inconvenientes se encontrará en el aula sino que aporta para buscar soluciones y no más problemas. Si un pibe no comió, el docente hará lo posible para que ese alumno/a primero cese el hambre y luego incorpore los conocimientos deseados. Ah, y el docente también tiene que comer y llevar el puchero a casa.
El docente se entera muchas veces primero que nadie las dificultades sociales y económicas que acarrean los alumnos desde su hogar, y eso influye en la tarea pedagógica y obliga a priorizar demandas.
El docente elige ser docente sin pensar en el dinero que ganará. El salario de un docente no se puede medir por lo que se estipula que habrá de inflación, por un número, por una estadística tan falsa como los que gobiernan. El rol del docente vale más que cualquier porcentaje que se le quiera imponer.
Llamale vocación, profesión, oficio. El docente es docente porque piensa en el valor de la educación, en su importancia, en la necesidad de pensar una nación con personas libres y pensamiento crítico. Y lucha, y eso les jode.
Se trabaja con personas, seres humanos sujetos al derecho de aprender no sólo contenidos sino a apreciar los pormenores de la vida. Y en esa estamos todos/as.
Ignorar esto es despreciar la esencia de lo que nos hace verdaderamente humanos.
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