Legislatura bonaerense: Aseguran que cada legislador cuesta $450 millones anuales

Una nota del diario La Nación.


Escriben: Laura Serra y Javier Fuego Simondet / La Nación.

La Legislatura bonaerense es conocida como la “caja negra” de la política provincial. Sus 138 legisladores, sin distinción de banderías partidarias, se nutren de un presupuesto multimillonario que ellos mismos se encargan de aumentar cada fin de año sin debate. Ni la inflación ni el reclamo ciudadano por mayor austeridad parece persuadirlos a ajustar sus gastos, al contrario: este año, por caso, cada legislador le costará al fisco bonaerense un promedio de $450 millones, un 123% más que en 2022.

En efecto, según se desprende del presupuesto legislativo aprobado en diciembre pasado, la Cámara de Diputados provincial cuenta con una partida de casi $36.500 millones, a razón de $397,2 millones anuales por cada uno de sus 92 miembros. Al Senado, en tanto, se le asignaron $25.652 millones, por lo que el costo anual por cada legislador (son 46 en total) es de $557,6 millones. Sendos presupuestos contemplan los gastos de funcionamiento legislativo, que incluye al personal, tanto de planta permanente como temporaria. Según las leyes aprobadas, la Cámara de Diputados prevé una planta de 1510 empleados (50 más que el año pasado), mientras que el Senado prevé 1340 empleados, 40 más que en 2022.

Los presupuestos aprobados significan un 123% de aumento respecto de 2022, según verificó LA NACION. Nada parece justificar semejante incremento, muy superior al 94,8% que marcó la inflación acumulada del año pasado y el doble de la proyectada a nivel nacional para 2023. Mucho menos lo justifica la tarea parlamentaria que realizan sus legisladores, que apenas sesionaron una vez por mes promedio en 2022. Eso sí, sus dietas son de las más altas del país: pueden alcanzar los $700.000 mensuales de bolsillo. Incluso cobran más que los diputados y senadores nacionales, cuyo ingreso mensual rondó, en diciembre pasado, los $673.000.

Los legisladores nacionales se agarran la cabeza cuando se comparan con sus pares bonaerenses. En el Congreso nacional, donde los niveles de exposición son muy altos y es más estricto el contralor de la sociedad civil, los diputados y senadores están permanentemente en la picota por los gastos de dieta, de pasajes y la cantidad de asesores contratados. En cambio, en la Legislatura bonaerense, donde la transparencia del gasto público escasea y prima la opacidad, los legisladores pueden subir sus gastos sin que los reflectores los apunten.

En efecto, a diferencia de lo que ocurre con el Poder Legislativo nacional, cuya partida está incluida dentro de la ley de presupuesto –y, por lo tanto, su ejecución es de acceso público y de fácil control-, los gastos de la Legislatura bonaerense van por fuera del presupuesto provincial y suelen votarse en un trámite a mano alzada, sin debate y a libro cerrado.

Durante la gobernación de Daniel Scioli, el presupuesto de las Cámaras pasó de ser un porcentaje de las partidas de Administración General a ser ese mismo porcentaje (1,2%), pero de las partidas globales de la provincia (incluyendo el Instituto de Previsión Social y organismos descentralizados). Así, los recursos de la Legislatura se multiplicaron exponencialmente.

A la hora de votar su presupuesto, los legisladores hacen causa común y lo aprueban sin chistar: en estas instancias no hay diferencias entre oficialistas ni opositores, todos integran una misma cofradía. En diciembre, los presupuestos de ambas cámaras se votaron en la sesión que sancionó el presupuesto general de la Provincia. Las votaciones se realizaron sobre el final del debate, sin que ningún diputado ni senador hiciera uso de la palabra para opinar sobre los recursos asignados a la Legislatura. Ni la izquierda, que en sus discursos declama que ningún legislador debería cobrar más que un docente, ni los libertarios, que se vanaglorian de sus proclamas “anticasta”, opinaron en Diputados, la única de las dos cámaras en la que tienen representación, sobre el presupuesto propio.

“Hace tiempo que la Legislatura bonaerense es la ‘caja negra’ de la política. El presupuesto legislativo es parte de la ‘gobernabilidad’ de la provincia, más aún cuando los oficialismos son minoría. Nadie quiere romper un sistema del que todos lucran, por eso todos lo consienten”, explica un exlegislador que supo trajinar los pasillos del Congreso y de la Legislatura provincial.

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