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Libros/ Historias de selección

Un "oportunista" lanzamiento de la editorial Planeta y una interesante crítica de Carlos Verucchi. Domingo ideal para sumergirnos en "Historias insólitas de la Selección Argentina".

Libros / Carlos Verucchi / En Línea Noticias ([email protected])

Con elocuente y marketinero oportunismo, editorial Planeta acaba de lanzar “Historias insólitas de la Selección Argentina”, del periodista deportivo Luciano Wernicke.

El ensayo consta de una serie de reseñas breves de casos curiosos que se desarrollaron en torno a la selección argentina (de fútbol, obviamente, y aunque el título del libro ni se moleste en aclararlo).

A través de estas curiosidades es posible, de algún modo, reproducir la historia de nuestro fútbol en sus competencias internacionales.

La historia de los mundiales nació en el Río de la Plata. En 1929 se reunieron en Barcelona los dirigentes de los países futboleros de aquel tiempo y acordaron organizar campeonatos mundiales cada cuatro años alternando las sedes entre Europa y Sudamérica (únicos continentes donde se practicaba este deporte). El primero se organizó en Uruguay en 1930 y es en parte ésta la razón por la que Uruguay y Argentina se postulan como posibles organizadores del Mundial 2030, año precisamente del centenario de aquel primer mundial. A la final llegaron Uruguay y Argentina. El primer tiempo terminó con victoria por 2 a 1 de la albiceleste. Los jugadores se reponían en el vestuario cuando fueron sorprendidos por la visita de hinchas uruguayos, según afirma Wernicke, fuertemente armados. La “apretada” al parecer surtió efecto, ya que en el segundo tiempo los uruguayos dieron vuelta el marcador y, en una cancha fuertemente custodiada por cientos de policías, ganaron 3 a 2 y se llevaron su primer trofeo.

Cuatro años después el Mundial se jugó en Italia, donde Benito Mussolini, con una perspectiva realmente adelantada para la época, adivinaba el costado demagógico del fútbol y lo utilizaba para cimentar su ascendente popularidad. Ganó Italia, claro.

El Mundial del 38 debía jugarse, según lo acordado, en Sudamérica. Argentina fue el único país en postular como sede. Los europeos sin embargo rompieron con el pacto inicial y decidieron organizar el Mundial del 38 en Francia. Los países sudamericanos en consecuencia le declararon un boicot y no asistieron (salvo Brasil) a aquel tercer Mundial que volvió a aganar Italia.

El Mundial del 42 nunca se jugó, debido a la guerra, y esta historia debió posponerse hasta el año 50 en el que los europeos, ahora sí, aceptaron jugar en Sudamérica.

Pero esta es la historia oficial, la más interesante es la otra, la que narran estas “Historias insólitas de la Selección Argentina”. Desde un duelo con Inglaterra en 1905 que debió finalizar antes de tiempo porque se hizo la hora del té, hasta los tres técnicos que dirigieron a la Selección en su camino hasta el Mundial de Rusia. Pasando, obviamente por la decisión de Menotti de dejar a Maradona afuera del Mundial 78, la interminable secuencia de cábalas que encadenadas pacientemente nos permitieron ganar con Bilardo en el 86, la exclusión de Fernando Redondo del equipo ante la negativa de seguir los consejos de Pasarella en relación a su corte de cabello, las locuras de Bielsa, y mil historias más, que ponen de manifiesto no sólo nuestra historia futbolera sino también las peculiaridades de los argentinos.

En un invierno mundialista, “Historias insólitas de la selección argentina” nos permite “ponernos en contexto” y saber exactamente cuál ha sido nuestro lugar en la historia del fútbol mundial.

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