Libros | La potente inmovilidad de las cosas

Libros / Carlos Verucchi / En Línea Noticias ([email protected])

Hernán Ronsino, nacido en Chivilcoy en 1975, acaba de publicar a través del sello Eterna Cadencia su cuarta novela, Cameron.

La producción literaria de Ronsino se inicia en 2007 con La descomposición, y se prolonga en Glaxo (2009) y Lumbre (2013). A diferencia de estas tres primeras, Cameron se sitúa en un espacio que ya no es el Chivilcoy natal del autor sino un lugar hipotético y deliberadamente enigmático en el que se habla en argentino pero los jardines florecen en abril.

En cuanto a los personajes ―y más allá de que en algún momento aparezca misteriosamente Pajarito Lernú―, Ronsino también parece liberarse en Cameron de aquellos que, con mayor o menor protagonismo, transitaban por las páginas de sus tres primeras novelas.

En su nueva nouvelle, Ronsino acude a la primera persona para construir el monólogo de Julio Cameron, último sobreviviente de una familia de cierta estirpe en la llanura pampeana y nieto de un héroe de las guerras civiles. El relato dura lo que dura la primavera. Sin embargo, Cameron irá dando indicios o ligeras pistas que le permitirán, a un lector paciente, reconstruir el horror que se esconde en la cadenciosa rutina de una vida sin sobresaltos.

Aquel influjo “saereano”, tan visible en La descomposición, por ejemplo, ha ido dejando lugar a un estilo propio y original que se consolida como una de las más interesantes propuestas narrativas actuales.
De todos modos, en el fondo queda claro que los temas que obsesionan al autor de Cameron persisten en toda su obra. La historia de nuestro país durante la segunda mitad del siglo XX, la violencia y el rencor, los años de la última dictadura.

“Los zapatos blancos de Mita ―los que lava una vez por semana― siguen descansando ahí (otra vez los detalles), con esa potencia serena que tiene la inmovilidad de las cosas.”

No tan serena pero sí efectiva es la potencia que se esconde en la inmovilidad aparente de Cameron. Una novela que desde aquí recomendamos con énfasis y que nos permitirá algún día jactarnos de haber sido ronsinianos desde la primera hora.

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