Libros | Una ciencia casi exacta


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Alexander Webster y Robert Walace fueron dos pastores presbiterianos que vivieron en Escocia durante el siglo XVIII. Alcanzada la madurez, empezaron a observar con preocupación que si alguno de ellos moría, su esposa quedaría sin sustento económico. Decidieron entonces organizar una especie de fondo común, junto a todos los demás pastores, de manera tal de disponer en tales casos de recursos que les permitieran pagar una pensión a las viudas.

El problema se presentó cuando quisieron determinar el monto de las contribuciones que cada pastor debería hacer al fondo común. Al verse superados en sus capacidades, los pastores pidieron ayuda a Colin Maclaurin, prestigioso profesor de matemática que acababa de acceder a un cargo en Universidad de Edimburgo recomendado por Isaac Newton.

Maclaurin se recostó en un trabajo de Jakob Bernoulli que había sido publicado unos pocos años antes y que en la actualidad es conocido como la teoría de los grandes números. Bernoulli había observado que si bien era sumamente dificultoso predecir un acontecimiento puntual, resultaba, por el contrario, relativamente fácil predecir el número de veces que tal acontecimiento se produciría en un tiempo determinado. Por ejemplo, si bien era imposible saber cuándo moriría una persona, resultaba sencillo determinar cuántas personas de setenta años morirían en toda Escocia durante el año siguiente.

Con la ayuda de Webster y Walace, Maclaurin comenzó a recopilar datos sobre el número de muertes que se habían dado durante los años anteriores en Escocia y sobre las edades a las que se habían producido cada una de ellas. Después de procesar todos esos datos determinaron que de los 930 pastores que tenía la iglesia en aquel momento en toda Escocia, un promedio de 27 morirían cada año. A sólo 18 de ellos los sobrevivirían sus esposas y cinco de los que no dejaban viudas dejarían hijos huérfanos menores de edad. Calcularon, finalmente, cuánto tiempo transcurría hasta que las viudas murieran o se volvieran a casar, ya que en este caso se daría por finalizada la pensión.

En base a estos cálculos, Webster y Walace determinaron que si cada pastor pagaba 2 libras con 12 chelines por año, sus viudas recibirían unas 10 libras durante el resto de sus vidas, suma para nada despreciable en aquella época. Inmediatamente pusieron en marcha su plan y al cabo de un año el fondo contaba con 58.347 libras, una menos que las estimadas por el modelo de Maclaurin. Las predicciones habían sido extremadamente certeras.

En la actualidad, el fondo de Webster y Walace, más conocido como Viudas Escocesas, es una de las compañías de pensiones y seguros más grandes del mundo y ofrece sus servicios no sólo a pastores presbiterianos sino a todo aquel que decida pagar por una pensión.

Colin Maclaurin, sin proponérselo, le dejó a la Estadística una de sus más grandes contribuciones.

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