Micromenipeas | Virtuosismo

Como cada sábado el escritor Guillermo Del Zotto recrea un antiguo género satírico en versión microficción. Hoy la música habla.


Es músico. El instrumento no importa. Ha logrado ejecutarlo como un simple transporte de lo que quiere decir con la música. Así como un golfista sabe que debe olvidarse de la pelotita cuando realiza el swing, él cree en la música como prolongación de sus sentimientos. Y el instrumento se hace así invisible.

Llega cada quince días a la estación de ferrocarril en la que debe esperar la hora de su clase particular. Durante cuatro años ha viajado para perfeccionarse. Solo conoce del pueblo la estación y la casona donde estudia.

Su golosa curiosidad lo llevó a investigar otras artes para enriquecer su camino al virtuosismo. Así, leyendo sobre las Bellas Letras, ha encontrado un párrafo de los formalistas que ahora relee mientras hace tiempo hasta la hora de la clase: “A ama a B, B no ama a A; cuando B comienza a amar a A, A no ama más a B”. Esa falta de coincidencia hace girar al mundo, a las óperas, a las novelas, al cine.

La tarde de diciembre ahora declina. Hoy es una clase especial. De composición. El se encamina hacia la casona.

El verano redondea la belleza de su profesora. Como siempre, casi sin hablarse, comienza a ejecutar las notas. Esta vez con carácter de examen final.

Entre ejecutante y examinadora se entabla el diálogo:

El dice:

-“Hace cuatro años que solo respiro cuando te veo”

Ella escucha en clave de sol:

-sol, sol, la, si, si, do, re, mi, si, re, do, si, la, do, si, la, sol.

El siente en la yema de los dedos:

-“Esta música me acercó a la pasión y hoy me aleja de vos al rozar la perfección”.

Ella oye:

-sol, sol, la, si, si, do, re, mi, re, si, re, do, si, la, si, la, sol.

El incorpora una variación:

-“¿Por qué solo puedo besarte con el alma sin lograr que nuestros cuerpos se hagan uno?”

Ella percibe:

-sol, re, sol, la, si, re, si, do, re, re, mi, re, si, re, re, re, re, re, do, si, la, re, re, re, do, re, si, la, sol, re, re, re.

Termina la última clase del año. Se despiden para siempre con los ojos humedecidos, cada uno por motivos diferentes.

La menipea es un género seriocómico, derivado de los diálogos socráticos y con inicios en la obra de Antisfeno aunque  debe su nombre a uno de sus exponentes: Menipo de Gadara.

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