Nuestra Señora de Lourdes y XXVIII Jornada Mundial del Enfermo


El 11 de febrero celebramos a NUESTRA SEÑORA DE LOURDES y la XXXII JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO, asimismo es una jornada muy especial para nuestro país porque es el día de la canonización de la primera santa argentina, Beata María Antonia de Paz y Figueroa, también conocida como María Antonia de San José o Mama Antula.

La advocación de la Virgen María como Nuestra Señora de Lourdes tiene su origen en Lourdes, Francia, donde el 11 de febrero de 1858 se produjo la primera de las apariciones de la Santísima Virgen a una niña de 14 años, María Bernarda Soubirous. Frente a una gruta Santa Bernardette tuvo la primera visión, con una ráfaga de viento, en la Gruta, una mujer hermosa, vestida de blanco que la saludó inclinando la cabeza. Bernardita, se arrodillo y rezó el Rosario con la Señora. Terminada la oración, la Señora desapareció.  El 25 de febrero la Virgen le ordenó que removiera el suelo de la gruta, se originó un manantial, en el agua cristalina Bernardita se mojó la frente. En total fueron 18 apariciones, en la del 25 de marzo, día de la Anunciación del Señor, la Virgen le dijo: “Soy la Inmaculada Concepción.”

Lourdes es rica en signos, la roca de la gruta representa el abrazo de Dios, nuestra roca. Las cuevas siempre han servido como refugio natural y han estimulado la imaginación de los hombres. Aquí en Massabielle, como en Belén y Getsemaní, la roca de la Gruta también ha reparado lo sobrenatural. Bernadette lo supo instintivamente y dijo: «Era mi cielo».  También es signo de Lourdes la luz, miles y miles de velas arden continuamente ante la Gruta desde el 19 de febrero de 1858. Ese día, Bernardita llegó a la Gruta con una vela bendecida que tuvo encendida en sus manos hasta el final de la aparición. Antes de marcharse, la Virgen María le pidió que dejara que se consumiera la vela en la Gruta. El signo de la luz está presente en toda la Historia Sagrada, en Lourdes es particularmente expresión de la esperanza. El signo de Lourdes por excelencia es el agua. El 25 de febrero de 1858 la Virgen María le pidió a Bernardita «Vaya a beber y a lavarse en la fuente». El agua de Lourdes no tiene ninguna virtud terapéutica o propiedad específica, pero es la fuente de los milagros. Dijo Bernardita Soubirous: “Toman esa agua como si fuera un medicamento… Hay que tener fe, hay que rezar: ¡esta agua no tendría ninguna propiedad sin la fe!”. El agua de Lourdes es el signo del agua del bautismo.

Lourdes es sobre todo signo de salud, en su más amplia concepción. En su mensaje para la XXXII Jornada Mundial del Enfermo que celebramos hoy, dice el Papa Francisco: “En este cambio de época en el que vivimos, nosotros los cristianos estamos especialmente llamados a hacer nuestra la mirada compasiva de Jesús. Cuidemos a quienes sufren y están solos, e incluso marginados y descartados. Con el amor recíproco que Cristo Señor nos da en la oración, sobre todo en la Eucaristía, sanemos las heridas de la soledad y del aislamiento. Cooperemos así a contrarrestar la cultura del individualismo, de la indiferencia, del descarte, y hagamos crecer la cultura de la ternura y de la compasión.”

(*) Angélica Diez, Misionera de la Inmaculada Padre Kolbe, Olavarría.

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