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Opinión: Justicia social es reforma Estatal

Por: Emiliano Llorente

Cotidianamente nos encontramos con gestiones en todas las aristas del estado que se plantean como “irresolubles” bajo la cultura del “esto ya es así, no se puede cambiar”.

Tanto para gestiones menores, no por eso menos importante, como un DNI, como también para gestiones importantísimas, un ejemplo son los informes psicológicos y sociales en las unidades penales, de las que depende la libertad de una persona privada de su libertad.


La militancia puede tener dos posturas para eso, la burocratización y sumarse a esa cultura, seguir sosteniendo las cosas como son, si esto ocurre, no hay mucho para analizar, las cosas seguirán igual, que para mi manera de ver el mundo no están para nada bien, al contrario, índices altísimos de desocupación, indigencia y pobreza, con un estado incapaz de gestionar urgencias, que quedó demostrado en la pandemia, si no fuera por las organizaciones libres del pueblo los primeros tres meses, hasta que el estado reacciono, la parte más humilde de nuestro pueblo se nos moría de hambre mientras le pedíamos que “se queden en casa”. Se podrían escribir mil libros sobre las cosas que funcionan mal y todos sabemos.


Esto tiene varios motivos, dejando de lado el poder económico, gran parte de la dirigencia política está muy cómoda con esto, quizá por ingenuidad pienso que algunos entraron en esa resignación que se absorbe después de muchos años de trabajar en el estado e intentar cambiar algo, se van sumando a esa cultura del “esto ya es así” en la que se encuentra muchísimos trabajadores estatales, otra parte por ambición, poder, comodidad, plata y todos los malos valores de la política, otros en esa vorágine de pragmatismo donde se vive analizando “que suma políticamente” para sostener lugares en el Estado y solo se piensa en acumular “capital político” para su organización, todo lo que hace, lo hace en pos de acumular capital para volver a presentarse a elecciones y volver a ocupar ese lugar, si los demás no se subordinan o se analiza que “no le sirve” olvídate que te solucionen un problema, en fin todas con muy poca o nula perspectiva real de cambiar las cosas.


Siempre se me viene a la cabeza la frase “es más fácil imaginar el fin del mundo, que imaginar el fin del capitalismo” bueno, en este País parece más fácil imaginar el fin del mundo, que imaginar una reforma del Estado.
No tendría sentido hacer un análisis de todas las áreas con las que tenemos vínculos y creemos que hay que modificar urgente, estas modificaciones tampoco salen de ningún iluminado, si no de compañeros y compañeras que toda su vida atravesaron grandes falencias, injusticas, desamparo, desidia, y en base a esa experiencia colectiva del mismo sector que las sufre vamos construyendo una nueva forma de ver, analizar, planificar y ejecutar las cosas. Cada organización libre del pueblo, depende del sector de la sociedad con el que trabaje y organice, se vinculara con algún área del estado, de ahí tienen que salir los cambios.


No se puede imaginar un País con justicia social, sin una reforma del Estado en todas sus áreas, desde sus lógicas de gestión, hasta su capacidad para llevarlas a cabo y la necesitamos urgente, los que elegimos la militancia con los más humildes como estilo de vida, lo sufrimos todos los días, un pibe que sale de un penal, no solo no tiene DNI, no tiene para comer o un cartonero que cada vez que llueve tiene que secar el colchón al sol.
Ahora, para esto necesitamos que toda la militancia y sobre todo la dirigencia política del movimiento en toda su amplitud y en todos sus ámbitos, organizaciones electorales, sociales, sindicales, deportivas, culturales, etc. Tengan una verdadera vocación y compromiso de cambio, trasformación y mejora colectiva para el bien común. El que no se anime, no quiera, o crea “que esto ya es así, no se puede cambiar” que se busque otro laburo.


Tu San Ernesto de La Higuera cargas Y todo su mundo vos replicas.

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