Opinión | La Formosa de Gildo Insfrán, un modelo de gobierno peronista

Escribe: Carlos Paladino.


Escribe: Carlos Paladino.

Crecimos y seguimos predicando normas morales. Todas contribuyen a la convivencia con los demás. El cumplir con sus preceptos, nos instala dentro de las normas de urbanidad, de cortesía, de trato social, imprescindibles para la convivencia armónica de la sociedad.  

Las normas jurídicas o leyes son elaboradas y escritas por los representantes del pueblo y las autoridades son las encargadas de hacerlas obedecer e imponer las sanciones en caso de desobediencia. 

Por eso, suponemos, que promueven los valores del bien común, justicia, igualdad, seguridad, libertad y demás que convoquen al buen vivir. .Los partidos políticos y sus diversas posiciones doctrinarias, debieran ser los primeros en someterse a las leyes.

El partido gobernante, siempre y quien sea, debiese ser la garantía de que esas leyes del bien común se cumplan.  El Partido Gobernante nos sumerge – día a día – en un escenario de contingencias. políticas.

Los argentinos no estamos de acuerdo con muchas de esas arbitrariedades; pero, nos estamos acostumbrando a recibirlas como simples e ineludibles hechos sociales. Para el Partido creado por el General Perón, estas coyunturas no dejan de ser ocurrencias previstas dentro de la impronta doctrinaria.

Cuando a un peronista se lo descoloca ante una cuestión que no le ofrece alternativas airosas ,se le escuchará decir: “Yo soy peronista de Perón”. 

Es una conocida muletilla que utilizan, incluso, personas jóvenes que ni lo conocieron, ni lo vivieron, ni lo leyeron. No saben que la cita los habilita para justificar cualquier disparate, en nombre de Perón. ¿Si Perón lo dice…? En las frases famosas de Juan Domingo Perón, el pragmatismo respecto de la tenencia y conservación del poder, se resumen enfáticamente. Una puede ser la que expresa:  “Ahora, dentro de eso hay distintas posiciones. A mí se me presentan todos los días y me dicen: ‘Estos son los traidores’ , y vienen otros y me dicen: ‘Los traidores son los otros’. Y yo les digo siempre lo mismo, porque todos los que vienen me dicen; ‘¡Pero nosotros tenemos razón!’ y yo les digo: “Tal vez, pero yo no soy juez, no estoy para darles la razón.

Yo estoy para llevarlos a todos, buenos y malos’. Porque si quiero llevar sólo a los buenos me voy a quedar con muy poquitos”El General metía a todos dentro del mismo paquete. Con el tiempo haría lo mismo con los jóvenes guerrilleros. Todos valían igual, no quería ser líder de unos poquitos, si fuera posible, del mundo entero. Y, de este modo, se ganó el cariño de todos, a la vez que distribuyó algún poder para conformar a sus subordinados.

Ya concluyó la novela de la responsable del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), señora Victoria Donda (confirmada en su cargo pese a los pedidos de expulsión) y,  nos trepamos a la  jarana desenfrenada por la que es acusado el gobernador Gildo Insfrán. Acusaciones y denuncias por violación a los derechos humanos y otras yerbas que, como en el caso Donda, el gobierno ni siquiera se mosqueó, es más. el formoseño salió aplaudido de la comedia.

Entre ambos “compañeros”

existe un particular vínculo;  la señora Donda hace bastante tiempo denunció al formoseño Insfran por violación de los derechos cometidos contra los pueblos originarios. Otro aspecto de ese vínculo es que ambos siguen impertérritos en sus funciones.

Formosa, es el nombre impuesto por los primeros visitantes alusivo a la expresión “Hermosa” y también cabe la posibilidad de ser una derivación paraguaya de “Fermosa”; “la más hermosa”.

Este vergel – al igual que en el caso de la tierra argentina – no las tendría todas consigo; la justicia divina le mandó a Gildo Insfrán, para regir el destino de un pueblo ancestral toba y una inmigración formidable.

El señor Insfrán, contando su actual función de gobernador, acumula casi 40 años ocupando diversos cargos públicos. Tal trayectoria política, la pasividad del pueblo formoseño y el dinamismo que le imprime el gobierno central. han hecho de este hombre un tiranuelo a imitar por la conducción peronista. Sus antecedentes lo respaldan.

Militante del Partido Comunista Revolucionario, seguidor de la cultura china (sinología) y maoísta. Militando en ese espacio no iba a llegar a ningún lado y el Partido Justicialista le abría las puertas para comenzar una exitosa vida política.  Para el fundador del doctrinario justicialista, seguramente, estuvo bien, ya que – haciendo eco de sus palabras – se debe conducir a los buenos y a los malos. Como represor se lo recuerda por el tratamiento dado a la comunidad Qom.

Ahora está agitando la crisis pandémica, generando reclamos de la Comisión de Derechos Humanos por los centros de aislamiento sanitario que ha creado. La conducción gobernante ve en él,  un ejemplo a seguir. “Estoy muy feliz de estar aquí- Cuando digo que uno quiere también a las tierras es porque conoce a alguien querido. Y yo digo que quiero a Formosa porque conozco a Gildo. Lo conozco en su dimensión política, pero también en su dimensión humana” . Fue dicho por el Señor Presidente, cuando visitó esa provincia. El término ejemplo lo uso , asimismo, la señora Sabina Frederic, “Formosa es ejemplar…”. ¿En ese mundo de innumerables pobres extremos alguien sabrá la cantidad de contagiados por el COVID?¿Cómo el dirigente Guillermo Moreno se iba a perder la ocasión de mostrar sus encantos prepotentes y halagar al gobernador formoseño? ” Formosa – dijo – es el templo del peronismo; cuando uno entra a Formosa se persigna. Hay un gobierno extraordinario; no bueno, extraordinario, que es el superlativo. Es un ejemplo de gobierno peronista, no bueno, extraordinario”.

No insistiremos respecto a lo que es un gobierno peronista ejemplar. Las facciones gobernantes coinciden en su apreciación.  Eso sí, Formosa es la provincia de vanguardia en pobreza, desnutrición y mortalidad infantil. Produce casi nada, y subsiste gracias a la contribución permanente en forma de coparticipación.

El Partido Justicialista acepta de buen grado las políticas orientadas en sentido autocrático, perfiladas al régimen monárquico. Por lo visto la presencia de Gildo Insfrán lo confirma ¿Herencia del absolutismo español?. 

Quizás, aunque en este caso la república le cede el paso a la antidemocracia, por respeto a los postulados del sistema de gobierno justicialista, fundado por Juan Domingo Perón que aconseja meter todo en la misma bolsa. Importa la cantidad de participantes, la calidad, bueno… lo podemos dejar para más adelante. República, siempre y cuando convenga a los intereses y caprichos del monarca. En esta situación nos encontramos. ¿Todavía tenemos para mucho?       

 ¡Es decisión nuestra como seguir!     

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