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Pentecostés

Escribe: Angélica  Diez, Misionera  de la  Inmaculada  Padre  Kolbe, Olavarría


«Pentecostés», ¿oíste este  nombre? Así   se   designa  el día en que el Espíritu Santo vino a morar en los seguidores de Jesús. Este es el día en que nació  la  Iglesia. Está  narrada  en el  libro   de  los  Hechos   de  los  apóstoles  capítulo 2. El Espíritu de Dios descendió sobre los primeros  seguidores de Jesús y comenzaron a hablar en distintos idiomas. Decía   el   papa  Francisco celebrando   Pentecostés: “El Espíritu «no es una cosa abstracta», es una Persona que nos cambia la vida: como les sucedió a los apóstoles, todavía  temerosos y encerrados en el Cenáculo, a pesar de haber visto a Jesús resucitado, y después de Pentecostés «impacientes por llegar a límites desconocidos» para anunciar el Evangelio, sin miedo a dar la vida. « ( 9 de junio de 2019).

            En   otra  ocasión  afirmó: “El Espíritu Santo lo hace todo, pero no se le ve. Se pueden ver sus efectos, pero se necesita un corazón abierto. (…) Habla todos los días, en silencio, en medio de nuestro ruido,  nosotros, necesitamos hacer silencio para escucharlo. ¿Pero quién es y qué nos dice el Espíritu?  Es «el desconocido de nuestra fe”, sin Él no somos cristianos, no existe la Iglesia ni su misión”. ( 13 de mayo de 2013). 

            «Pentecostés»,   la   fuerza   del  Espíritu  ha  llegado,  ha   sido   derramado   con abundancia. Ha llegado Aquel que Jesús ha prometido. A diferencia de tantas promesas humanas, que parece que lo único que nos dejan son desilusiones, soledades y abandonos, la promesa de Jesús se ha cumplido. Ahora tenemos esperanza en que las otras promesas también podrán cumplirse. Ya no estamos solos porque somos comunidad  el Señor está en nosotros.         

            ¿Qué   diremos  para   celebrarlo? “Te agradecemos que habites en nosotros, que hayas querido ser el sello del Dios vivo en nosotros, el sello que nos hace propiedad suya. Quédate con nosotros. No nos dejes. No nos dejes en la amarga lucha de la vida. No nos abandones al fin cuando todos nos abandonan. Ven Espíritu   Santo”. (Karl Rahner).           

            Al   día   siguiente   de   Pentecostés   se   celebra   a   María Madre de la Iglesia .Es un título con el que la Iglesia católica honra a la Virgen María, de modo oficial, desde el Concilio Vaticano II. «. Ella estaba allí, con los Apóstoles, cuando vino el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia y María es su Esposa.(…) Ella concibió a Jesús por obra del Espíritu, y cada cristiano, cada uno de nosotros, está llamado a acoger la Palabra de Dios, a acoger a Jesús dentro de sí y llevarlo luego a todos. María invocó al Espíritu con los Apóstoles en el Cenáculo: también nosotros, cada vez que nos reunimos en oración estamos sostenidos por la presencia espiritual de la Madre de Jesús, para recibir el don del Espírituy tener la fuerza de testimoniar a Jesús resucitado”. (Papa   Francisco, abril de 2013).

            (*)  Angélica  Diez, Misionera  de la  Inmaculada  Padre  Kolbe, Olavarría.

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