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¿Porqué deberías conocer el arte de la guerra?

“La mejor victoria es vencer sin combatir y esa es la distinción entre el hombre prudente y el ignorante” Sun Tzu.


Por: Arq. Jorge Hugo Figueroa.

Mi hija acababa de cumplir tres años y parada en una esquina de la casa quería algo, ya no recuerdo que. Como le dijimos varias veces que no, colocó sus manitos sobre su rostro comenzó a simular llorar. Entre los dedos observaba las reacciones de los adultos, que inmediatamente dejamos de hacer lo que fuera para ocuparnos de su pedido. En otra oportunidad, con unos cinco años de edad se encontraba jugando con su hermanito al clásico “piedra, papel o tijera”. Como estaban cerca nuestro vimos que se divertían mucho pero siempre ganaba ella. Prestando atención nos dimos cuenta que justo antes de jugar le susurraba en el oído al hermano “voy a elegir piedra”. A lo cual, inocentemente él optaba por elegir “papel” y por supuesto ella optaba por “tijera”.

Las estrategias y las tácticas nos acompañan desde edades tempranas y a veces se convierten en un verdadero arte.
Claramente no somos los únicos seres vivos en aplicarlas, ya sean propias o heredadas por evolución, todos las desarrollamos.

Hoy quería contarles acerca de un libro que me encanta, un libro que se consigue legal y gratuitamente por internet, se trata de “El arte de la guerra” cuya autoría se le atribuye casi unánimemente a un general chino que nació entre una primavera y un otoño 722 años antes de Cristo. Sin embargo éstas fechas aún son tema de debate entre los historiadores. Incluso se discute hasta si éste fue un personaje ficticio o real. Pese a todo en las observaciones y consejos de “El arte de la guerra” se basan casi todos los libros de estrategias (empresariales, militares, textos psicoanalíticos y muchos áreas más). Napoleón Bonaparte, San Martín, Maquiavelo y un enorme etcétera abarca las grandes figuras que aplicaron y adaptaron las estrategias de un libro que en sí es bastante breve. Sin embargo, al igual que el “TAO TE TCHING” de Lao Tsé, es una fuente de inspiración que coquetea con la eternidad.

Sun Tzu sosteniendo en su mano lo que se considera el ejemplar original que se encuentra escrito en tablillas de bambú. Es tan grandiosa su fama que ésta estatua se encuentra en Japón. Fuente: wikipedia.

El ejemplar más antiguo que se conoce del libro se encuentra redactado en tablas de bambú similar al que se muestra en la imagen siguiente:

Fuente: wikipedia.
Aspecto similar al libro original. Fuente: aliexpress.

Respecto de cómo di con ésta obra, debo decir que se dio por pura casualidad. Había encontrado un libro llamado “Las 36 estratagemas chinas” (el cual comentaré en alguna nota futura) en el que se lo menciona. Luego fue cuestión de tiempo, hasta encontrarlo.

Sun Tzu. Fuente: culturagenial.

Alguien dijo alguna vez que: “si el objetivo es la palma de la mano, los dedos serían las estrategias y las yemas de los dedos las tácticas (¿tácticas por táctiles?). De cualquier modo y a modo de síntesis: Si debemos resolver un problema, primero deberemos identificar el objetivo (identificar, conocer, diagnosticar). También debemos saber que es lo que podemos hacer nosotros y conocer a quienes pueden hacer lo que nosotros no podemos. Es decir, saber con qué recursos contamos. Respecto de ésto habla Sun Tzu que “Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; sino conoces a los demás pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla”.

Una vez que reunimos toda la información sobre el objetivo podremos comenzar a pensar en la estrategia, a diseñarla. Así, ésta deberá ser la guía, debemos estar convencidos de ésta aunque a veces lleguemos a dudar y por último estarán las tácticas.

Éstas jamás deberán ir contra de la estrategia, por el contrario, deben afianzarla. Aún así son “la parte más dúctil” del sistema, son la parte en que se admitirá la improvisación.

En la arquitectura, tendremos un objetivo que será dar una vivienda a una familia, por ejemplo. Si fijamos que el objetivo será hacer una casa con determinadas condiciones también deberemos saber con qué recursos contamos y todo diagnóstico posible. A partir de allí elaboraremos la estrategia para alcanzar el objetivo. A dicha estrategia le llamamos proyecto (existiendo una etapa justo anterior llamada “anteproyecto”). El proyecto debe contemplar todos los factores posibles.

Luego avanzaremos con la dirección técnica de la obra, donde se desarrollarán variadas tácticas para alcanzar el objetivo por medio de la estrategia, desarrollada en la etapa del proyecto.

Cuando las fases se mezclan, comienzan los problemas más importantes. En éste punto es cuando aparecen figuras carácter, sobre todo, simbólico, como los llamados “pilotos de tormenta”. Los personajes que finalmente serán los encargados de llevar a “buen puerto la nave” luego de haber atravesado una tormenta. Si dicha tormenta era previsible, entonces hubo errores en el diagnóstico o en el uso de datos y por lo tanto éstos se trasladaron a la estrategia. Si era imprevisible, pues las tácticas habrán “salvado el día”.

 Recuerdo haber leído una anécdota en donde un muchacho, hijo de un personaje famoso, decidió hacer un viaje tradicional en Estado Unidos, en donde se viaja a dedo de la costa este a la oeste ida y vuelta.

 Aparentemente el muchacho quería viajar de la forma más rápida y sencilla posible. Luego de pensarlo  un tiempo, compró un tanque metálico de esos que se usan para transportar combustibles y lo acondicionó para transformarlo en maleta. Cortó una pequeña tapa sobre un lado y lo pintó de rojo.

“Una vez en la ruta, rápidamente un coche se detuvo y mi hijo partió en dirección a su primera escala” dijo el señor.

 Los conductores se detenían porque pensaban que en algún lugar estaba el vehículo del muchacho que se había quedado sin gasolina.

 “Cuando regresó de tan largo viaje lo llené de preguntas, quería saber si como le había ido con los conductores, si se enojaban cuando descubrían el truco. Sinceramente esa era una preocupación para mí, no quería que le pase nada”.

“Pero mi hijo me dijo que en verdad se reían muchísimo con la ocurrencia y lo llenaban de preguntas y le pedían que les cuente historias sobre el viaje”.

Para concluir, les recomiendo la lectura de “El arte de la guerra” porque allí, entiendo que se explica muy bien la raíz general de muchos conflictos y de la manera de atravesarlos sin tener que combatir.

Quiero mandarle un beso enorme a mí querida tía, Marta Nicolino, a la que tuve la dicha de entrevistar hace poco y que hace unos días abandonó la tierra y volvió al paraíso. Te amo por siempre, te voy a extrañar.

Un abrazo gigante y la mejor de mis energías para mis primas Ceci y Pau.

Arq. Jorge Hugo Figueroa.


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