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Presentación de María en el templo

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La Presentación de María en el templo es una de las doce fiestas principales del año litúrgico oriental. Esta celebración pasó al calendario romano en 1585. Esta fiesta de la Presentación de la Santísima Virgen María en el Templo recuerda el día en que María, aún niña, fue llevada al Templo de Jerusalén por sus padres Joaquín y Ana y se consagró a Dios. Esto está basado en un episodio narrado en los evangelios apócrifos por Epifanio el Monje. Ahí la dejaron un tiempo con un grupo de niñas para ser instruida sobre la religión y sus deberes con Dios, es una ceremonia de agradecimiento por el don de vida y
expresión de fe de los padres.


La Iglesia desea destacar no el acontecimiento histórico en sí, esta Fiesta del que no hay rastro en los Evangelios, sino el don total de sí misma que, en la escucha – «Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la guardan»-, preparó a la joven de Nazaret para convertirse en «templo del Hijo Jesús”. Por medio de este servicio a Dios en el templo, María preparó su cuerpo y alma para recibir al Hijo de Dios. Y así nos lo propone la liturgia de la Iglesia en el día de hoy: «Concédenos, Señor, a cuantos honramos la gloriosa memoria de la santísima Virgen María, por su intercesión, participar como ella de la plenitud de tu gracia» (Oración Colecta de la Misa en la Fiesta de la Presentación de la Santísima Virgen).
¿Qué decir de María? El Evangelio de san Lucas es llamado el Evangelio de María, allí se relatan hechos y situaciones donde vemos el actuar de María siempre discreta, no nos habla nunca de sí misma, no toma nunca para sí un papel de protagonista: habla siempre de la bondad de Dios y nos lleva siempre a Él. “En el Evangelio, vemos a María como la mujer, la servidora del Señor. Nuestra Señora hizo hermano nuestro a Dios, como madre puede hacer más fraternales a la Iglesia y al mundo. La vemos como la nueva Eva, que desde Caná hasta el Calvario interviene para nuestra salvación. Finalmente, es la mujer vestida de sol que cuida de la descendencia de Jesús. Así como la madre hace de la Iglesia una familia, la mujer hace de nosotros un pueblo, a Ella acudamos con confianza y gratitud”. (Papa Francisco).

(*) Angélica Diez, Misionera de la Inmaculada Padre Kolbe, Olavarría.

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