Libros | Las dos caras de la moneda

Libros / Carlos Verucchi / En Línea Noticias ([email protected])

Si bien el comisario Croce reúne las características habituales de cualquier detective de novela policial ―carácter solitario, extremada astucia para encontrar pistas o detalles ocultos, cierta condescendencia con el delincuente que persigue―, se distingue al mismo tiempo de todos ellos a raíz de dos detalles que le confieren no sólo originalidad sino que también lo enriquecen como personaje de ficción: Croce lee a Kant y es peronista.

 

Reducir la colección de textos póstumos de Ricardo Piglia que acaba de publicar Anagrama bajo el nombre de “Los casos del comisario Croce”, al mero género policial, sería quedarse con apenas una fracción de toda la riqueza que estos textos esconden. Si bien es cierto que Piglia se propone rendir homenaje a un género literario que lo atrajo durante toda su vida, los relatos que tienen como protagonista al comisario Croce son, al mismo tiempo, un tratado que repasa las reglas del policial, una profunda reflexión sobre la historia argentina y el modo de ser de los argentinos y una muestra más de la deslumbrante capacidad narrativa de uno de los escritores más influyentes en lengua española de las últimas décadas.

“Compuse este libro usando el Tobii, un hardware que permite escribir con la mirada. En realidad parece una máquina telepática. El interesado lector podrá comprobar si mi estilo ha sufrido modificaciones.” Confiesa el autor en una nota al final de libro, firmada unos pocos meses antes de su muerte y cuando la enfermedad que iba paralizándole el cuerpo avanzaba de manera irreversible y sin pausa.
Los doce relatos que componen el libro están inspirados, nos asegura el autor, en hechos reales. A través de ellos el lector puede recorrer las constantes fluctuaciones de la política, Croce oscila entre perseguidor y perseguido, cíclicamente. Perseguidor en su oficio de comisario, perseguido en su condición de adherente a un régimen que, cuando la mano viene pesada ―Revolución Libertadora, Proceso, etc.― le exige esconderse o salir del país para salvar el pellejo.

“La película”, uno de los mejores cuentos del libro, remite indudablemente en forma elíptica a la realidad actual de nuestro país. Durante los últimos días del gobierno peronista y los primeros tiempos de la Revolución Libertadora circuló, en Buenos Aires, un insistente rumor sobre el hallazgo de una película pornográfica cuya protagonista sería nada menos que Eva Duarte.

 

Croce deberá encontrar esa cinta para comprarla al precio que se sea y destruirla, y cortar así con la infamia de cuajo.

“La corrupción es el rostro humano del sistema, el engranaje emocional del capitalismo, su eslabón débil”, le confiesa el Astrólogo a Croce en otro de los cuentos ―en este caso con reminiscencias arltianas―. Tal vez por eso, reflexiona Croce, “Ser un policía y ser un delincuente son las dos caras de la misma moneda”. Como a cualquier argentino, a Croce le toca ser uno y otro, al ritmo de los vaivenes de nuestra historia.

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