1993. El Pacto

Opinión / Carlos Verucchi / En Línea Noticias (Twitter: @carlos_verucchi)
Con mucho tiempo de anticipación, y dando por sentado que su gobierno caminaba por los senderos del éxito y que había fundado una nueva y moderna Argentina, Carlos Menem inició las gestiones para su reelección presidencial.
Una serie de reuniones con Raúl Alfonsín, ex presidente y líder de la oposición, culminaron en el famoso “Pacto de Olivos”, un acuerdo que al año siguiente se convertiría en ley y le permitió a Menem presentarse como candidato a un nuevo período presidencial.
En ese momento muchos nos preguntábamos por qué razón Alfonsín accedía a la pretensión de Menem de ser reelegido. La explicación desde el radicalismo fue que, a partir de ese pacto, y como contrapartida de permitir una reelección, se introducían en la constitución varios artículos que limitaban el poder presidencial y avanzaban hacia una república más pluralista y democrática. Ese argumento fue muy cuestionado.
Viéndolo a la distancia, queda claro que haberle dado cuatro años más de poder al gobierno de Menem nos arrastró a una hecatombe. Alfonsín, obviamente confiaba en que el electorado no revalidaría en las urnas el premio que se llevaba Menem de ese acuerdo. Pero, se equivocó.
Paradójicamente, unos días después del Pacto de Olivos, se produjo el primer levantamiento popular contra un modelo económico antipopular y corrupto. Y otra vez paradójicamente, ese primer esbozo de resistencia se produjo en Santiago del Estero, provincia que para el humor popular es, como diría Piero, más bien mansa y tranquila.
De la misma manera que nacía una nueva Argentina, irrumpía en el fútbol un personaje que se convertiría con el tiempo en mito, leyenda, ganador inigualable: Carlos Bianchi sacaba campeón a Vélez Sarsfield e iniciaba un ciclo de consagraciones a nivel nacional e internacional nunca visto.
Aquel año, dos artistas que parecían retirados de la escena, resurgieron con películas muy aplaudidas por la crítica y los espectadores. El polifacético Leonardo Fabio con “Gatica, el Mono”, y Raúl de la Torre con “Funes, un gran amor”, con la actuación de Graciela Borges.
Cuando asumió la gobernación de la Provincia de Buenos Aires en 1991, Eduardo Duhalde se propuso llevar adelante una reforma laboral y quitarles poder a los gremios. Uno de los sindicatos que resistió el embate hasta el final y se resistió hasta último momento fue el sindicato de obreros ceramistas. En Olavarría se produjeron despidos que dieron lugar a una de las huelgas más extendidas, durante más de un mes, los ceramistas se negaron (nos negamos) no sólo a prestar nuestra fuerza de trabajo a la empresa sino de custodiar en una vigilia de muchos días la entrada de la fábrica para impedir que ingresaran camiones a cargar.
Aquella batalla, como todas las batallas que valen la pena dar, se perdió y cientos de trabajadores quedaron en la calle. Todavía siento el orgullo de haber formado parte de aquel grupo de trabajadores que resistió hasta el final. Muchas veces es más honrosa una derrota que una victoria.
La seguimos el próximo domingo.