Advertencia de la Iglesia: «Bajar la edad de imputabilidad es simplificar una realidad mucho más compleja»


La Conferencia Episcopal Argentina difundió un documento titulado «Para los jóvenes, más educación, más comunidad», donde analiza las propuestas actuales sobre la minoridad y el delito. En el texto, la Iglesia advierte que «centrar el debate casi exclusivamente en la pena suele dejar en segundo plano aquello realmente necesario: lo que previene, educa y acompaña».

El organismo eclesiástico manifestó su cercanía con las familias víctimas de delitos, pero insistió en que una discusión centrada únicamente en la edad de los menores «corre el riesgo de simplificar una realidad mucho más compleja que interpela a la familia, a la escuela, a la comunidad y al Estado». Según el comunicado, el desafío es «pensar caminos que cuiden, eduquen y acompañen y no solo respuestas que llegan cuando el daño ya está hecho».

Los interrogantes de la Iglesia

El documento recupera una serie de preguntas que la Pastoral Social planteó en 2025 y que, para la cúpula eclesiástica, siguen vigentes: «¿Si se concreta la baja de la edad de imputabilidad, ¿dónde van a recluir a los menores? ¿Cuáles son los dispositivos apropiados en las provincias para alojar a adolescentes y jóvenes que delinquen? ¿Qué alternativas reales tenemos para ofrecerles, educarlos y reinsertarlos socialmente?».

Ante este escenario, la Iglesia reafirmó que «es imprescindible un régimen penal juvenil y adolescente que tenga una mirada humana, integral y abierta a la esperanza».

El sistema preventivo

Tomando el legado de San Juan Bosco, los obispos señalaron que el santo «no negaba los conflictos ni idealizaba la realidad, pero con su sistema preventivo apostó a la presencia cercana y afectiva de los adultos, a la educación, al trabajo y a la vida comunitaria como caminos de realización plenamente humanos».

La propuesta institucional se centra en tres ejes: «educar, acompañar y prevenir». En ese sentido, recalcaron que «la verdadera prevención nace del cuidado compartido: de familias acompañadas, de comunidades comprometidas, de un Estado presente y de una sociedad que no se resigna a perder a sus niños y jóvenes».

Finalmente, el comunicado define a la niñez y la juventud como «tierra sagrada donde Dios sigue sembrando futuro» y pide que el legado de Don Bosco «siga intercediendo por nuestros niños y jóvenes, especialmente los más vulnerables».

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