Cuando supieron que era hora de parar: Amestoy y Cavalli recordaron el final de Añoranza y lo que los une


En el episodio N° 50 de CoNverSo, el ciclo de entrevistas que conduce Fabricio Lucio y se emite por el canal de YouTube de En Línea Noticias, Daniel Amestoy y Daniel Cavalli recordaron cómo fue la decisión de disolver Añoranza y qué quedó entre ellos después de décadas compartidas.

El momento de decir hasta acá

La decisión de disolver el grupo no fue abrupta ni traumática. Fue, según contaron, una conclusión lógica. «Cuando decidimos decir listo hasta acá, habíamos logrado todo lo que nos habíamos propuesto», recordaron Amestoy y Cavalli. La pregunta que se hacían ya no era qué más podían alcanzar, sino si tenía sentido seguir. «¿Qué más íbamos a buscar?», se preguntaron.

A eso se sumó el peso de los años y de lo que la vida había traído por fuera del escenario. Amestoy fue concreto: «Cuando nosotros empezamos a cantar teníamos veintitrés años. Cuando decidimos parar, yo ya tenía nietos». Y evocó lo que había sido la vida durante los años de mayor actividad: salir el jueves, volver el lunes a las cinco de la mañana y llegar directo al banco a trabajar sin dormir. Las fotos en el cumpleaños de sus hijos con el pantalón y la camisa negra de escenario, quedándose un ratito para la foto antes de salir a cantar.

Amestoy también recordó una anécdota que graficó ese ritmo: «Cantamos en una confitería de Mar del Plata que era refamosa, se llamaba Enterprise, el primero de enero, a las tres de la mañana del primer día del año dijimos feliz año nuevo, brindamos y salimos. ¿Cómo íbamos en la ruta? Estamos vivos de milagro».

Hubo también la conciencia de haber llegado a un techo propio y elegido. «No sabíamos hasta cuándo íbamos a caminar, pero lo que camináramos, hacerlo bien. En el momento que consideramos que llegamos al plafón dijimos bueno, listo», recordaron. Y Cavalli que define su vida en etapas que se cierran y se abren, lo sintetizó así: «Fui muy feliz. Desde que nació hasta que terminó, con todo lo que pasó en el medio, fui muy feliz». Y agregó: «No me gusta vivir de recuerdos. Para adelante».

Lo que quedó entre los dos

Cuando Fabricio Lucio les preguntó qué tenían para decirse el uno del otro, la respuesta de Cavalli fue directa y emotiva: «Es mi ídolo. Es mi hermano. Él es hijo único y yo más o menos, pero es como que la vida me dio un hermano». Amestoy respondió en la misma sintonía: «Todos atravesamos momentos difíciles y contás con los dedos de la mano los que están ahí. Él estuvo».

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