La Rural criticó con dureza el cierre de una calle como respuesta al abigeato detrás del CECO I

La Sociedad Rural de Olavarría cuestionó con dureza la decisión del Municipio de bloquear con montículos de tierra unos 800 metros de la calle 2, detrás del terraplén del barrio CECO I, como respuesta a los reiterados hechos de abigeato denunciados por productores de la zona.
La entidad reclamó medidas concretas de seguridad rural y advirtió que dificultar la circulación por caminos aledaños no reemplaza las acciones de prevención que requiere la problemática.
En un pronunciamiento público, la institución expresó su preocupación por los robos de ganado que afectaron a productores agropecuarios del partido durante las últimas semanas y sostuvo que las consecuencias van más allá de las pérdidas materiales. Según planteó, los hechos generan indignación, impotencia y una profunda sensación de desprotección entre quienes trabajan y producen en sus propios establecimientos.
“Resulta inadmisible que, frente al aumento de estos hechos, la respuesta sea la colocación de montículos de tierra en caminos aledaños para dificultar la circulación de quienes cometen estos delitos, en lugar de implementar medidas efectivas de prevención y seguridad”, sostuvo la Sociedad Rural al cuestionar la intervención municipal.
La entidad también puso el foco en el funcionamiento de los espacios de coordinación institucional y señaló que la falta de reuniones del Consejo de Seguridad agrava la preocupación. En ese sentido, reclamó retomar el trabajo conjunto entre las autoridades municipales, las fuerzas de seguridad, la Justicia y las instituciones del sector agropecuario.
“La seguridad rural requiere prevención, coordinación y acciones concretas. Los productores necesitan respuestas, no soluciones improvisadas”, concluyó la institución.
El pronunciamiento se conoce en medio de la situación que atraviesan los productores rurales ubicados detrás del CECO I, quienes días atrás relataron a En Línea Noticias las consecuencias de los reiterados robos de ganado y advirtieron que estaban evaluando abandonar la actividad.
A ese escenario se sumó una denuncia por daños en aproximadamente mil metros de alambrados de siete hilos y eléctricos, además de cámaras de seguridad rotas.
Los productores también denunciaron ataques contra esos dispositivos, incluso a plena luz del día.