«Nos temblaron las patas»: El momento en que Oscar Alem le abrió a Añoranza las puertas de Hamlet Lima Quintana


En el episodio N° 50 de CoNverSo, el ciclo de entrevistas que conduce Fabricio Lucio y se emite por el canal de YouTube de En Línea Noticias, Daniel Amestoy y Daniel Cavalli contaron cómo fue el vínculo de Añoranza con Hamlet Lima Quintana, uno de los poetas más grandes del folklore argentino, y el papel clave que jugó en ese encuentro el olavarriense Oscar Alem.

Todo comenzó durante la dictadura, cuando salió un concurso en ATC para interpretar dos temas de la llanura pampeana, con la condición de que los autores figuraran bajo nombres de fantasía. Añoranza quería participar y necesitaba material. Fue entonces cuando alguien los conectó con Blanquita Alem, quien a su vez los acercó a su hermano Oscar.

Le pidieron una huella, un aire de triunfo, algo entrador. La respuesta de Alem los sorprendió: «Quédense tranquilos que yo voy a hablar con un amigo que tengo». Ese amigo era Hamlet Lima Quintana.

«Nos temblaron las patas cuando dijo eso», recordaron Amestoy y Cavalli. Días después, Alem y Lima Quintana se presentaron con los dos temas. Uno era «Cielo de barro», una huella que el poeta escribió en veinte minutos a partir de una música que le mostró Alem, inspirada en la muerte reciente de su hermano. El otro era «Y así me ve, compadre», dedicado a Olavarría. «El único triunfo que tiene la ciudad de Olavarría en que la nombra es ese que nos dieron«, señalaron los entrevistados.

La generosidad de Alem fue subrayada en la charla. «Oscar Alem fue el articulador», dijeron Amestoy y Cavalli, y señalaron que esa gestión implicó un riesgo real: traerles a Lima Quintana sin saber cómo iba a resultar. «Totalmente sin medir los riesgos, tampoco porque no sabía cómo iba a salir», recordaron entre risas.

Sobre Lima Quintana, los entrevistados fueron contundentes: «Es un monstruo. Te cuesta conseguir un poeta de esa magnitud. Vos tenés un Jaime Dávalos, un Armando Tejada Gómez, un Hamlet Lima Quintana, y vos decís: esos tipos, estuvimos conviviendo con ellos, estuvimos compartiendo escenario, viajando».

El padrinazgo de Lima Quintana con Añoranza fue profundo y sostenido. Los entrevistados explicaron que el poeta «se prendió» con el grupo porque «ideológicamente conjugaba con la postura que teníamos nosotros». Le pasó infinidad de temas y los llevó a los escenarios más importantes del país: el Teatro San Martín, la Galería Liberarte, el Coliseo Podestá de La Plata, el teatro de Mendoza. Cantaron en homenajes a las Madres de Plaza de Mayo y fueron parte del elenco estable de La Vizcachera del Chango Nieto en La Plata.

La relación también tuvo su costado cotidiano y afectuoso. «Hamlet, en vez de irse de Buenos Aires con todo pago a Mar del Plata donde hacíamos la temporada, venía desde Buenos Aires a Olavarría para ir con nosotros en el colectivo, para viajar con nosotros, para divertirse», recordaron Amestoy y Cavalli.

Y Lima Quintana tenía su propia forma de corregir sin herir. Cuando el grupo desafinaba o erraba en un arreglo, el poeta evitaba decírselos de frente. «Había un acorde moderno», decía, y todos entendían. «Un asco era, no decirnos que nos equivocamos», recordaron entre carcajadas los entrevistados.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Content is protected !!