Panorama: Kicillof acelera su construcción nacional

Kicillof dio el último paso interno antes de blanquear el objetivo de su contrucción de poder. El giro al centro y sus límites programáticos. Los nuevo interlocutores. Lo que mira LLA.


Por Andrés Lavaselli

Lanzamiento del Movimiento Derecho al Futuro en CABA, desembarco de una primera avanzadilla partidaria en Córdoba, inauguración de un think thank para ayudar a componer la partitura de las “nuevas canciones”, contactos reservados con líderes del peronismo hasta ahora alejados de su órbita.

La híper actividad política de Axel Kicillof en la última semana es todo menos causal: el gobernador acaba de dar un paso más en la instalación de su proyecto nacional, acaso el último antes de asumir en público su objetivo.

¿Por qué ahora? Kicillof planeaba este movimiento para principios de febrero. Se retrasó algo por la pelea con el camporismo por el PJ, que al final ganó. Y por las tensiones por la conducción del Senado, que perdió. Javier Milei, en el interín, tuvo un buen momento con la reforma laboral. Pero al final, se impuso la percepción de que seguir dilatando era dar una señal de duda. Kicillof se sacaron el temor al “efecto Horacio Rodríguez Larreta” (“quemarse” por exponerse antes de tiempo) y le dio el sí a su equipo pasa acelerar.

Existe otro elemento que hay que tener en cuenta: la lectura, compartida por todo el espectro político, de que Milei está en un mal momento. Dos encuestas, ambas realizadas por compañías no identificadas con la oposición (una es de la brasileña Atlas Intel y otra de Trespuntocero, la consultora de Shila Vilker) aportan precisiones importantes sobre este punto. 1) La imagen positiva el presidente no es, hoy, más alta que la de Kicillof o Cristina Kirchner. 2) Por primera vez, la consideración negativa sobre Milei en lo personal supera a la de la gestión.

Argentina es un país vertiginoso: hace tres semanas, el presidente estaba en ascenso. Y esa tendencia puede reactivarse en cualquier momento. Pero ahora parece haberse desatado una sinergia negativa para él: las novedades del caso Libra y, sobre todo, del affaire Manuel Adorni potenciaron el malestar social larvado por las dificultades en la economía de todos los días, que no repunta pese a los logros “macro”. Un malhumor que afecta, incluso, a sus votantes. Para Kicillof, ese clima dio una cobertura adicional para avanzar en sus planes políticos.

Pero antes de admitir en público que esa construcción de poder tiene como objetivo una candidatura presidencial, Kicillof quiere resolver una ecuación básica: el delicado equilibrio entre una apertura política hacia el centro que permita sumar a sectores políticos peronistas, de UCR, fuerzas provinciales y hasta PRO que ensanchen su base de sustentación y, a la vez, la definición de los límites programáticos para “evitar que la amplitud se transforme en rejunte”, según definen en su entorno. “La unidad no garantiza victoria ni mucho menos, gestión ”, explican.

Un ministro atento a los detalles repasó una escena que se produjo en la cena de apertura de Expoagro. La crónica dio cuenta de la frialdad entre Kicillof y Mauricio Macri, que no intercambiaron palabra pese a que los sentaron casi al lado. “Pero el que se estiró para dar la mano fue Axel ”, precisa el funcionario, presente esa noche. No lo dice porque el Gobernador quiera un acuerdo con el Expresidente, sino como ejemplo del ánimo aperturista de Kicillof. Carlos Bianco, lejos de los focos, lo corroboró al recibir a Emilio Monzó para hablar de política.

¿Es con todos los que se oponen a Milei, entonces? Kicillof pone límites: internamente, difundió un decálogo de definiciones que funcionan como filtro. Allí figuran la necesidad de renegociar la deuda con el FMI, una contra-reforma laboral que atienda al financiamiento de la ANSES, para él comprometido por los cambios votados ahora y, atención, cambios profundos en el Poder Judicial. “Vamos a tener que discutir la relación con EEUU, quienes van a ser nuestros socios comerciales”, le dijo hace poco a un interlocutor con el que conversa estos temas.

Kicillof quiere montar sobre la discusión de esos puntos una agenda de futuro. “No vamos a plantear la nostalgia de 2015, no hay dónde volver: el mundo es otro”, definen en su entorno. ¿Y Cristina?: “ Aunque la pelea con el camporismo seguirá, él nunca va a bajar el cuadro de ella ”, es la definición que dan el Gobernación. Con una aclaración: “de lo que se trata ahora es de diferenciarnos de Alberto, porque hoy, cuando aparece la valoración negativa del peronismo, lo que aparece es el recuerdo de esa experiencia”.

En la hoja de ruta de Kicillof, todo eso viene antes del blanqueo de la precandidatura. En eso coincide con Sergio Massa, un eventual competidor interno con el que habla más de lo que se promociona. El líder renovador también quiere definir rápido “un sistema de reglas” para encauzar la conversación en curso por el poder. Y como Kicillof, cree en “el debate debe darse por el futuro”. Sobre el perfil del peronismo cita como hreceta el pacto con el “centrao” que usó Lula Da Silva para ganarle la pulseada a Jair Bolsonaro.

Para ambos, todo eso viene antes de las definiciones tácticas más concretas. Por caso: si en 2027 habrá otra vez desdoblamiento o no. Es la clave sobre esa retaguardia en la que ninguno jugará personalmente, pero que es esencial para la definición nacional: la pelea en PBA. ¿Conviene adelantar la elección o no? ¿Hay que intentar una victoria bonaerense temprana que abra la elección nacional? O eso es exponerse a una derrota que anticipe una catástrofe. Kicillof por ahora solo se preocupa por la calidad del candidato que, sabe, no será propio.

En La Libertad Avanza también le prestan mucha atención a esa cuestión. Detrás del juramento de unidad bonaerense que lanzó hace unas horas Cristian Ritondo para compensar la tibia diferenciación de Milei que ensayó Mauricio Macri, late esa preocupación. Es que los libertarios saben que no tendrán internas -Karina ya losavisó- pero la definición del cronograma es ajena, está en manos de Kicillof. Diego Santilli y Sebastián Pareja, los precandidatos, ya sacan cuentas: el tiempo de instalación podría ser más corto de lo previsto y ese será un dato que incidirá en la definición de la candidatura.

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