UNICEN homenajeó a Jorge “El Negro” Toledo a 44 años de su muerte


La Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires realizó este lunes un homenaje a Jorge Miguel «El Negro» Toledo, ex estudiante de la institución, al cumplirse 44 años de su fallecimiento mientras permanecía detenido durante la última dictadura cívico-militar.

El acto se desarrolló en el Comedor del Campus Universitario de Olavarría, donde quedó descubierta una placa en su memoria.

La ceremonia reunió a autoridades universitarias, estudiantes, docentes, representantes de organismos de derechos humanos, funcionarios, concejales y familiares de Toledo, en una jornada dedicada a la memoria, la verdad y la justicia.

Participaron el rector Marcelo Aba; la vicerrectora Alicia Spinello; integrantes del Área de Derechos Humanos de la UNICEN; el decano y el vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales, Gustavo Flensborg y Nicolás Casado; autoridades de las facultades de Ciencias de la Salud, Ingeniería y Exactas; directivos de la Escuela Nacional Adolfo Pérez Esquivel y del Jardín Maternal Upa La Lá; representantes de centros de estudiantes, de la Federación Universitaria del Centro de la Provincia de Buenos Aires (FUCPBA), referentes gremiales, trabajadores universitarios, estudiantes y representantes del Municipio de Olavarría.

Uno de los momentos centrales del acto fue el testimonio de Ángela Ondícola, compañera de Jorge Toledo, quien reconstruyó la historia de vida del joven contador público, egresado de la UNICEN y militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP). Durante su intervención recordó que el 29 de junio de 1982 la familia recibió la noticia de su muerte mientras permanecía detenido en la cárcel de Caseros.

«Realmente para mí no es un día fácil. Hoy, a 44 años de él, estoy sorprendida de ver muchísima gente joven y muy agradecida», expresó.

Ondícola repasó la trayectoria de Toledo desde su infancia en General Alvear, su paso por la Escuela Industrial y su formación universitaria, donde obtuvo el título de contador público pocas semanas antes del golpe de Estado de 1976.

También recordó su secuestro, ocurrido el 6 de febrero de 1978, cuando dos represores se presentaron en su lugar de trabajo con el argumento de que ella lo esperaba en una comisaría. «Le dijeron que tenía que acompañarlos porque estaba su novia, Angelita. Él fue sin dudarlo. Nunca más lo vi hasta cuatro meses después», relató.

Durante su discurso describió el recorrido por distintas cárceles, las dificultades para visitarlo y el aislamiento al que fue sometido. También evocó el momento en que recibió la noticia de su muerte y la llegada, ese mismo día, de una carta escrita por Toledo.

Además, destacó que, pese a tener posibilidades de abandonar la ciudad para escapar de la persecución, decidió permanecer junto a su familia. «Eligió quedarse y tratar de hacer una vida normal», señaló. Al finalizar, agradeció el reconocimiento impulsado por la comunidad universitaria y afirmó: «Yo estoy viva, soy un testigo viviente».

Previamente había hecho uso de la palabra Carmelo Vinci, integrante de la Comisión por la Memoria de Olavarría, quien recordó a su compañero de militancia. También hablaron la presidenta del Centro de Estudiantes de ENAPE, Kiara Pellegrini; el vicepresidente de la FUCPBA, Agustín Dal Poggetto; y el representante del Municipio de Olavarría, Leandro Lora, quienes coincidieron en la necesidad de preservar la memoria y fortalecer el compromiso democrático.

El cierre estuvo a cargo del rector Marcelo Aba, quien definió el homenaje como una reparación institucional y sostuvo que la colocación de la placa trasciende el acto en sí. «Hay gestos que no se agotan en el momento en que se realizan, sino que se prolongan hacia atrás en el tiempo y hacia adelante, hacia quienes hoy caminan por estos pasillos», afirmó.

Aba recordó que Toledo estudió y se graduó en la UNICEN, donde además desarrolló su militancia estudiantil. «Fue un joven que eligió comprometerse con su tiempo, con su pueblo y con las causas que consideró justas», expresó.

El rector explicó además que el homenaje surgió a partir de un pedido de la Comisión por la Memoria de Olavarría y de Ángela Ondícola, acompañado por las facultades de Ingeniería, Ciencias de la Salud y Ciencias Sociales, ENAPE, el Jardín Maternal Upa La Lá, el Área de Derechos Humanos del Rectorado, la FUCPBA y el Municipio de Olavarría.

Como parte de la ceremonia, Aba entregó a Ondícola el expediente académico de Toledo, que reúne la documentación de su trayectoria universitaria, como un gesto de reparación y reconstrucción de la memoria.

«Hoy la universidad está más completa que ayer», sostuvo el rector al cerrar su discurso. «Pensar la historia y la identidad institucional de nuestra universidad es reconstruir la memoria, sobre todo la de las víctimas», agregó.

Tras las intervenciones, los presentes se trasladaron hasta el ingreso al Comedor Universitario, donde quedó descubierta la placa que recuerda a Jorge Miguel Toledo como parte de la historia de la UNICEN y de su compromiso permanente con la memoria, la verdad y la justicia.

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