Trinidad, Dios familia


Fresco de la Santísima Trinidad en la iglesia de San Francesco Saverio de Sebastiano Conca (1680 – 1764). Crédito: Shutterstock

Celebrar la solemnidad de la Santísima Trinidad significa reconocer la preocupación de Dios, su fidelidad a los hombres: un Dios que no es indiferente a los asuntos humanos, sino que se ha hecho todo a todos para llegar a todos: un  Dios –  Familia. Esta fiesta comenzó a celebrarse hacia el año 1000. Fue en 1334 cuando el papa Juan XXII la introdujo como fiesta oficialmente en la Iglesia.
             La Santísima Trinidad es  un misterio en el cual nosotros estamos inmersos. Un océano que no podemos esperar abarcar en esta vida. Es ciertamente un misterio, una verdad de fe que Dios nos ha ido revelando poco a poco. El Espíritu Santo es distinto del Padre y del Hijo, pero consustancial, igual y coeterno con ellos… un solo Dios en tres personas distintas. La Trinidad es el término empleado para significar la doctrina central de la religión Cristiana. La Santísima Trinidad es la presencia total de Dios, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, son las tres personas divinas que conforman el Dios Único y Verdadero. La función del  Padre es crear, la función del Hijo es salvar y la del Espíritu Santo es guiar.

            El  Catecismo  en  el  número 253 presenta  el  dogma  de  la Santísima  Trinidad a través  de los  Concilios:  “ La Trinidad es una. No confesamos tres dioses sino un solo Dios en tres personas: “la Trinidad consubstancial” (Concilio de Constantinopla II, año 553: DS 421). Las personas divinas no se reparten la única divinidad, sino que cada una de ellas es enteramente Dios: “El Padre es lo mismo que es el Hijo, el Hijo lo mismo que es el Padre, el Padre y el Hijo lo mismo que el Espíritu Santo, es decir, un solo Dios por naturaleza” (Concilio de Toledo XI, año 675: DS 530). “Cada una de las tres personas es esta realidad, es decir, la substancia, la esencia o la naturaleza divina” (Concilio de Letrán IV, año 1215: DS 804).(CIC 253).

            Ante  estacelebración, vienen a nuestro pensamiento diversas preguntas sobre este gran Misterio: ¿Tres personas distintas? ¿Una sola naturaleza? ¿Un mismo Dios?   Y aquí  surge  una   realidad; si Dios es tres en uno, comunidad de  amor ,  la  criatura,  vos   y  yo  creados  “  a  su  imagen  y  semejanza ”  estamos llamados a ser uno en Dios. Sólo, mirando a la Trinidad, podremos alcanzar ese  camino que nos lleva a la felicidad y a la armonía, a la paz y al encuentro personal y comunitario con Dios;  el  camino  del amor ¡Bendito este Misterio Trinitario! Es el Dios familia que  nos  invita a entrar  en  Su  misterio, a meternos en la intimidad del mismo Dios, porque  con la Trinidad, estamos llamados a la unidad.

(*)  Angélica  Diez, Misionera  de la  Inmaculada  Padre  Kolbe, Olavarría.

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