Una épica de potrero

Libros / Carlos Verucchi / En Línea Noticias ([email protected])

Ediciones del Altillo acaba de publicar “El gol a los astrónomos y otros cuentos”, del escritor olavarriense Leo Yunger. Libro que sorprende gratamente por la versatilidad del autor para recorrer diferentes alternativas narrativas y, sobre todo, por su originalidad.

Los circuitos convencionales de la nueva literatura argentina tienen su punto de partida en un puñado de talleres literarios que se dictan en Buenos Aires. Escritores reconocidos (aunque algunos no tanto), se han propuesto hacer escuela y han formado a muchos escritores jóvenes, los que posteriormente se ocupan  de reproducir las enseñanzas de sus maestros en talleres propios, de manera tal de mantener en vigencia una línea o un estilo narrativo determinado. Si bien el incremento significativo de autores talentosos que logran publicar sus obras es una bendición para los amantes de la lectura, la endogamia, producto del origen común de la formación de todos ellos, suele saturar y agotar a los lectores.

Pero a veces la buena literatura no sigue esos caminos convencionales y seguros. Por el contrario, busca hacerse un lugar a través de mecanismos más artesanales y arriesgados que encuentran en editoriales independientes la caja de resonancia que les permite hacerse escuchar. Los cuentos de Leo Yunger están completamente a salvo de cierta asepsia estilística que se cultiva en los grandes talleres literarios, y por lo tanto son genuinos, originales. Las influencias literarias del autor están perfectamente escondidas. Yunger no escribe como pregona Guillermo Saccomanno ni trata de imitar a Aira o a Saer, muchos menos al cada vez más infravalorado Cortázar. Yunger escribe como Yunger, y en ese detalle debemos encontrar la potencia de sus relatos.

¿Dónde está la épica?, parece preguntarse el autor. Y se propone buscarla en el fútbol, pero no en el fútbol que se juega en el Camp Nou o en la cancha de Boca, sino en el picadito de potrero de sábado a la tarde, en esa pared que tiró el wing derecho del equipo de su barrio en aquel partido que jugaron contra los agrónomos, en el gordito que ponen al arco y termina atajando penales decisivos.

Además de los cuentos “futboleros” del libro, entre los que se encuentra el que le da título, se destacan los de carácter más literario, como “Las letras pueden escaparse”, o esa pieza genial que deja al desnudo la fragilidad de las palabras y que se titula “Versiones sobre el blanco”. Pieza (cuesta llamarlo cuento), que juega con el doble sentido que suelen tener las palabras y con la posibilidad de un lenguaje más simple y práctico en el que todos los verbos son regulares.

Y paramos acá con la enumeración de virtudes, preferimos que los lectores encuentren las otras, incluso las que este modesto cronista no ha sabido ver.

Aunque no podemos despedirnos hasta el domingo que viene sin antes dedicar un párrafo a Ediciones del Altillo. Una iniciativa cultural local de esas que obligan a preguntarnos ¿cómo nadie lo había hecho antes? Iniciativa fraguada por Guillermo Del Zotto, Fabricio Lucio y Gloria Salas, que ofrece textos como éste que hoy compartimos y muchos otros igualmente valiosos.

No toda la nueva y buena literatura está en la mesa de novedades de El Ateneo. A veces está más cerca, al alcance de la mano.

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