Un bioingeniero de Olavarría, en el centro del debate internacional sobre inteligencia artificial y salud


Pedro Escobar, docente de la Facultad de Ingeniería de la UNICEN, fue coordinador y disertante del Congreso Argentino de Informática y Salud (CAIS) 2026, donde especialistas de distintos países analizaron el uso de la IA, la seguridad de los datos sanitarios y los desafíos que enfrenta el sistema de salud.

La inteligencia artificial aplicada a la salud ya no es una discusión exclusivamente tecnológica: también plantea interrogantes legales, éticos y de seguridad sobre el manejo de la información de los pacientes. Ese fue uno de los ejes del Congreso Argentino de Informática y Salud (CAIS) 2026, que tuvo entre sus coordinadores y disertantes al bioingeniero Pedro Escobar, docente de la Facultad de Ingeniería de la UNICEN en Olavarría.

El encuentro se desarrolló entre el 10 y el 12 de agosto en la Universidad Tecnológica Nacional, en La Plata, y reunió a más de 300 especialistas de distintos países. La agenda estuvo atravesada por la inteligencia artificial, la interoperabilidad de los sistemas sanitarios y la gobernanza de los datos médicos.

“El encuentro estuvo enfocado en la inteligencia artificial aplicada al tratamiento de los datos en salud. El desafío es legal y ético. Hablamos mucho de gobernanza de los datos. ¿De qué manera los gestionamos, a quién le pertenecen, cómo garantizamos la seguridad de la información?”, explicó Escobar durante su intervención.

El docente de la FIO compartió la coordinación del CAIS 2026 con Nicolás Vilnitzky, especialista en Sistemas de Información en Salud y coordinador de proyectos de la Dirección General de Sistemas de Información Sanitaria de la Ciudad de Buenos Aires.

La participación de Escobar también permitió que la Facultad de Ingeniería de Olavarría estuviera representada en un ámbito que reunió a referentes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Red Centroamericana de Informática en Salud (RECAINSA) y autoridades sanitarias de Nación, Provincia y Ciudad de Buenos Aires.

Uno de los principales debates estuvo relacionado con la necesidad de que los sistemas de salud puedan compartir información de manera segura y bajo estándares comunes. En ese marco se analizaron herramientas como HL7, SNOMED CT y el Resumen Internacional de Paciente (IPS).

Sobre este último, Escobar explicó que uno de los principales desafíos ya no pasa por definir qué información debe contener, sino por garantizar que esos datos puedan estar disponibles cuando una persona necesite atención médica en otro lugar.

“No es una historia clínica, es un conjunto de datos mínimos para que te puedan atender de manera segura en cualquier parte del mundo”, señaló.

El bioingeniero consideró que Argentina atraviesa una etapa importante en ese proceso porque “por primera vez todo el sistema sanitario del país se está alineando con las políticas internacionales y los estándares”.

La inteligencia artificial también ocupó un lugar en las discusiones sobre educación universitaria. En este punto, Escobar trasladó el debate a las aulas y señaló que en la propia FIO todavía se encuentra en proceso de aprendizaje sobre las posibilidades que ofrecen estas herramientas.

“Los docentes aún estamos aprendiendo cómo y para qué usarla”, sostuvo, y remarcó que el mayor potencial aparece cuando la IA se utiliza para resolver una tarea concreta o automatizar determinados procesos.

Por eso planteó la necesidad de que “tanto docentes como alumnos reciban una capacitación de base para poder utilizar las herramientas de IA”.

Durante el congreso también se presentaron experiencias de universidades argentinas que ya incorporaron la inteligencia artificial como asignatura transversal. Para Escobar, ese proceso debería extenderse progresivamente a otros niveles educativos: “en algún momento va a bajar a la secundaria porque cada estudiante tiene que estar preparado”.

El debate tiene además una aplicación concreta en los hospitales de la región. Según explicó el docente de la FIO, actualmente la inteligencia artificial llega a los efectores principalmente incorporada en determinados equipos médicos, con algoritmos capaces de detectar automáticamente determinadas patologías.

Mencionó, entre otros casos, sistemas utilizados en ecografías para detectar nódulos, en mamografías para identificar microcalcificaciones tempranas y en tomografías para señalar determinados hallazgos y priorizar esos estudios para su revisión por parte de los profesionales.

Sin embargo, para Escobar existe un campo de desarrollo todavía mayor: utilizar inteligencia artificial para analizar los datos que generan diariamente los sistemas hospitalarios.

Esas herramientas podrían revisar automáticamente la información producida en cada prestación médica y detectar indicadores de prevalencia de enfermedades. El objetivo, explicó, sería utilizar esos datos para determinar dónde invertir recursos y cómo mejorar la atención sanitaria.

Desde Olavarría, Escobar llevó así al ámbito nacional e internacional una discusión que combina tecnología, salud y educación: qué hacer con los datos sanitarios, cómo protegerlos y de qué manera la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta para tomar mejores decisiones sin perder de vista las dimensiones éticas y legales.

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