Hombro con hombro

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La Pascua nos ha proyectado a tener una nueva mirada que nos lleva a vivir una relación de “hombro con hombro”, “codo a codo”, “… como los amigos de Jesús llamados a ver más allá de las apariencias, ejercitando la mirada, percibiendo los detalles, desvelando lo que a otros se les oculta…  Descubriendo en cada persona un hijo de Dios y en cada acontecimiento una oportunidad para la Vida”. (Luis Manuel Suárez CMF).


La Pascua es el anuncio de que Jesús vive entre nosotros y camina en medio de las angustias de su pueblo. Es la presencia de Cristo que vuelve a manifestarse para que podamos creer y establezcamos un modo nuevo de relacionarnos, de vivir como hermanos.

Jesús vive para siempre y nos abre las puertas de la eternidad, y, si lo hemos descubierto nos resultará más llevadero este caminar sosteniéndonos “hombro con hombro”, trabajando “codo a codo”. No se trata de sumar logros, si no de trabajar en conjunto “codo a codo” y “hombro con hombro” contando, con la vida lo que, como los apóstoles: “…hemos visto y oído”.


La comunicación de vida, de la fe abrazada y transmitida, va más allá de la sinergia- palabra de origen griego- ,palabra que hoy se utiliza con frecuencia. En el ámbito de la psicología sinergia se define como la unión de diferentes conocimientos y habilidades para cumplir un objetivo de manera eficiente y eficaz. Esto se logra mediante la colaboración, unión de varios esfuerzos, aportar cada individuo lo que mejor sabe hacer y la complementariedad entre ellos. Pero… “ …en nuestro caso de creyentes lo que comunicamos ¡es una verdad estupenda!¡“Jesús vive”! y, “la fe es el principio de nuestras relaciones con Dios”. (San Pablo VI).


San Jose María Escribá de Balaguer definía a la fe como “el prodigio”: “ … la fe fue el prodigio que arrastró a hombres de toda clase, condición y cultura. La fe, y el amor hacia Cristo. Los primeros cristianos eran conscientes de poseer una nueva vida. El hecho, sencillo y sublime, del Bautismo les había dado una nueva realidad: nada podía ser igual. Eran depositarios y participaban del amor de Jesús por todos los hombres. Dios habitaba en ellos, y por eso los primeros cristianos intentaban buscar la voluntad divina en
cada momento; actuar manifestando la misma docilidad del Hijo a los planes del Padre.


Así, a través de su vida diaria, de su coherencia heroica –a menudo heroica sólo por su constancia–, Cristo vivificó el ambiente que les rodeaba. Pudieron ser instrumentos de Dios porque quisieron actuar siempre como Jesús mismo”. 


En este camino pascual seguimos animados por “… la mirada de amor de Jesús que siempre nos alcanza, nos conmueve, nos libera y nos transforma, haciéndonos personas nuevas. Esta es la dinámica de toda vocación: somos alcanzados por la mirada de Dios, que nos llama y nos quiere testigos de su reino”. (Papa Francisco), trabajando “codo a codo”, “hombro con hombro”. ¡Vamos juntos!


(*) Angélica Diez, Misionera de la Inmaculada Padre Kolbe, Olavarría.

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