La presentación de Jesús en el templo y la purificación de la Virgen María

La Iglesia celebra este 2 de febrero una de sus festividades más antiguas, documentada desde el siglo IV. Se trata de la Presentación de Jesús en el Templo y la Purificación de María, un evento que marca la entrada de Jesús en la comunidad religiosa judía.
Según el Evangelio de Lucas, el rito se cumplió en Jerusalén de acuerdo con la ley de Moisés. La ofrenda realizada por María y José —un par de tórtolas o dos palominos— refleja la modestia económica de la familia, al no poder ofrecer un cordero como establecía la norma para otros sectores sociales.
El significado de los ritos La purificación de María responde a la práctica judía posterior al parto, que establecía un período de 40 días para el nacimiento de un hijo varón. Tras ese tiempo, la madre acudía al Templo para dar gracias. En el ámbito cristiano, esta figura se destaca como un modelo de pureza espiritual y física.
Durante esta celebración, se recuerda también la profecía del anciano Simeón. Al recibir al niño, lo señaló como «luz para alumbrar a las naciones», pero también advirtió a María sobre el destino de sacrificio que enfrentaría Jesús, expresando que «una espada traspasará tu alma».
La fiesta de la Candelaria La festividad es conocida popularmente como el día de La Candelaria. Durante la celebración, los fieles encienden velas o candelas para simbolizar la búsqueda de Jesús como luz guía.
Sobre esta fecha, el Papa Francisco ha destacado la figura de María como un modelo de fe y obediencia para aceptar la voluntad de Dios.
Colaboración: Horacio Robirosa, Voluntario de la Inmaculada Padre Kolbe, Olavarría.