Medalla Milagrosa

Por: Abel Galzerano, catequista y consagrado a la Virgen (Banfield )
Cada 27 de noviembre se conmemora el Día de la Virgen de la Medalla Milagrosa, celebración establecida por la Iglesia católica en el año 1894, también conocida como la festividad de la Manifestación de la Inmaculada Virgen de la Medalla Milagrosa haciendo referencia al día que Catalina Labouré tuvo una visión de la Virgen María y su pedido de crear una medalla que sirva para enseñar a las personas los valores del catolicismo y prepararlas para recibir la gracia divina de Dios y cooperar con ella.
Narración de la misma Catalina Labouré sobre su encuentro con la Virgen. “ Llegó la fiesta de San Vicente de Paul, en cuya víspera nuestra buena madre Marta nos dio una conferencia sobre la devoción a los santos y en particular a la Santísima Virgen, lo que me dio tal deseo de verla que me acosté con el pensamiento de que esa misma noche vería a mi buena Madre, ¡hacía tanto tiempo que lo deseaba!, al cabo me dormí. Por fin, a las once y media de la noche, oí que me llamaban por mi nombre: Hermana, Hermana, Hermana. Me desperté y miré al lado donde escuchaba la voz, descorrí la cortina y vi a un niño, vestido de blanco, como de cuatro o cinco años, que me decía: Venga a la capilla, levántese pronto la Santísima Virgen la está esperando. Me sería imposible decir lo que experimentaba en aquel instante, lo que pasaba dentro de mí. Mirando a la Santísima Virgen me puse de un salto a su lado, arrodillada sobre las gradas del altar, con las manos apoyadas en sus rodillas. Allí pasé el momento más dulce de mi vida .(…) Estuve allí no sé cuánto tiempo. Me levanté de las gradas del altar y vi al niño donde lo había dejado. Me dijo: Se fue. Creo que este niño era el ángel de mi guarda, que se había hecho visible para hacerme ver a la Santísima Virgen, pues yo le había rezado mucho para que él me obtuviera ese favor”. (corazondepaul.org)
En París en 1830, la segunda vez que presenciaba este tipo de visión. Contó que pudo observar su figura dentro de un marco oval con sus manos resplandecientes de rayos de luz. – es el reverso de la medalla -donde aparece la figura de la Virgen aplastando una serpiente como símbolo de triunfo ante Satanás. Los rayos que salen de las manos de la Virgen son el símbolo de su misión en el mundo iluminando a quienes lo pidan. El símbolo de la cruz y la letra M significa el rol de María como madre de Cristo crucificado. Sobre la cabeza de la Virgen pueden observarse doce estrellas como símbolo de los apóstoles.
El 31 de diciembre de 1876, santa Catalina falleció, para encontrarse en los brazos de María, esta vez, en el cielo. Cuando su cuerpo fue exhumado en 1933, estaba tan entero como el día en que fue sepultada. Aunque había vivido 70 años y estuvo en la tumba por 57 años más, sus ojos permanecieron azules y bellos, y después de su muerte, sus brazos y piernas estaban tan flexibles como si estuviera durmiendo. Su cuerpo incorrupto está protegido en vidrio debajo del altar lateral en el 140 Rue du Bac en París, debajo de uno de los sitios donde Nuestra Señora se le apareció.