Milei, Adorni y la corrupción como política de Estado


Por Pablo Palazzolo

Uno de los ejes centrales del discurso que llevó a Milei al poder en 2023 fue el de la lucha contra la “casta”. Nunca definió qué era la casta porque la libre interpretación lo libraba de ser él quien atacara a los políticos y, detrás de ellos, a la propia democracia. Pero para la sociedad quedó más o menos claro que la casta eran los políticos tradicionales.

Como corolario de esa idea, un tiempo después Milei agitó el concepto de “la moral como política de Estado”. En rigor, ese concepto era una mezcla antojada y bastante nauseabunda de ideas unidas por la motosierra. Pero en su capítulo moralista suponía que había que acabar con los pretendidos privilegios de la casta política. Resalto lo de “casta política” porque, para Milei, los privilegios del poder económico están bien y hay que reforzarlos.

Es más. La supuesta superioridad moral de la ultraderecha de Milei actuó como una de las bases legitimantes del brutal ajuste que la alianza neoconservadora produjo en la sociedad. “Acá nadie roba ni tiene privilegios, por lo cual estamos autorizados a eliminar los robos de la justicia social. O sea, los que producen los discapacitados, las universidades, la salud pública, los jubilados y otros grupos de delincuentes sociales.” Probablemente definida desde un punto de vista brutal, esa era más o menos la idea. Recordemos, para ilustrar el caso, una de las famosas conferencias de prensa del entonces vocero Adorni en la que justificaba el recorte en discapacidad mostrando la radiografía de un perro.

¿También tú, Bruto?

A dos años y medio de mandato, la moral como política de Estado ha resultado ser otra cortina de humo de la alianza neoconservadora que gobierna la Argentina. Repasemos algunos de los casos más resonantes, que no agotan, lamentablemente, la lista.

Comencemos desde arriba. A inicios de 2025, el presidente promocionó en la red social X inversiones en una criptomoneda -&Libra- que resultó en una estafa millonaria. Así lo relata el New York Times en su edición del 28 de febrero de 2025: “El escándalo comenzó con un tuit. “El mundo quiere invertir en Argentina”, publicó Javier Milei, presidente de Argentina, a las 7:01 p. m. del Día de San Valentín, ofreciendo un código para comprar una nueva criptomoneda. La moneda digital se llamaba $Libra, y había sido creada 23 minutos antes. Durante las horas siguientes, miles de personas invirtieron. El valor de $Libra se disparó. Luego se desplomó rápidamente. Los principales actores habían vendido sus monedas, dejando a casi todos los demás con pérdidas colectivas de 250 millones de dólares.”

Macri no sólo le dio a Milei los votos que necesitaba para ganar el balotaje, más de medio gabinete y la mayoría parlamentaria que no tenía. También le legó la protección judicial de la Justicia Federal a la que supo colonizar. Por eso, mientras la jueza federal de Nueva York -Jennifer Rochon- advirtió sobre la posible responsabilidad directa de Javier y Karina Milei en la estafa, en Argentina el lamentable fiscal Taiano avanza a pasos de tortuga, perdiendo tiempo y pruebas en una causa demorada. Capaz que esa demora no tiene nada que ver con el hecho de que, en agosto de 2024, Federico Taiano, hijo del fiscal, haya sido designado titular de la «Unidad Ejecutora Especial Temporaria Unidad Bienes Decomisados», un área bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete. Sí, bajo el paraguas de Adorni.

Otra que no tendría las manos tan limpias es la hermana Karina. Su mugre no provendría de la confección de tortas sino de lo que se conoce como la Causa ANDIS, megacausa judicial que investiga una red de corrupción, sobreprecios y retornos en la compra de medicamentos e insumos médicos de alto costo para personas discapacitadas. Parece que, con el paso del tiempo, unos de los principales implicados -el abogado, amigo personal de Milei y ex director de la ANDIS- Diego Spagnuolo, se está olvidando de unos audios en los que se lo escuchaba decir que el 3% de lo recaudado era para la hermana Karina. Parece que a algunos ultraderechistas la ingesta de medicación para la memoria no les estaría resultando conveniente.

El olor a podrido no sólo alcanza las más altas esferas. También se expande por todas partes. ¿Se acuerdan del “Profe” Espert? Si no, se los pinto: era junto a Bullrich uno de los neoconservadores más violentos. Era el que decía que el único destino posible para los delincuentes era cárcel o bala. Para más datos, fue quien encabezó la lista de diputados nacionales de LLA el año pasado. Y quien nunca ocultó su deseo de gobernar la provincia de Buenos Aires. Lo que sí ocultó, pero mal, fue su relación con Fred Machado un generoso empresario que lo bancaba y que ahora está preso en EEUU por narcotráfico, delito que le bajaron de la condena a cambio de que admitiera el delito de lavado de dinero. Eso le costó a Espert su candidatura, su carrera política y, si la justicia fuese seria, le debería costar su libertad. Y mientras el profe se debate sobre si para él es mejor cárcel o bala, Milei todavía lo defiende y extraña.

De Adorni se han escrito ríos de tinta. Pero quizás la mejor definición del caso la hizo su inefable escribana, Adriana Nechevenko. Luego de declarar ante la justicia tratando de explicar sin convencer el combo de enriquecimiento súbito, préstamos insólitos y festival de gastos y propiedades del ahora ex Jefe de Gabinete, la doctora Nechevenko dijo algo así como que el problema del pobre Manuel era que le había caído todo junto en dos años y medio (sí, en su período como funcionario). Parece que el inconveniente no sería el eventual uso de la función pública para enriquecerse, sino la falta de tiempo para hacerlo sin que te descubran. Como sea, y a pesar de la defensa desesperada que hicieron Javier y Karina Milei de su ex vocero y ex Jefe de Gabinete durante tres meses, la mano resultó más chica que el sol. Y Manuel tendrá tiempo de hablar un rato largo, pero en los tribunales.

¿Hasta dónde?

Lo de arriba fue un recuento mal resumido de los casos más resonantes. Pero la cosa no se agota ahí. Sturzenegger y los inexplicables contratos de su mujer en la Cancillería, Toto Caputo y sus hijos trabajando con él ad honorem pero muy cerca de la información privilegiada, el otro Caputo y os fondos reservados de la SIDE para comprar votos provinciales en el Congreso, Petovello y la comida para los comedores, y varios etcéteras más.

Lo que queda claro es que no existe para este gobierno la moral como política de Estado.

La duda es hasta dónde esto perjudica a Milei en su intención reeleccionaria. Ayer, en la presentación de su libro, el analista político y entrañable amigo Andrés Malamud decía que hay estudios que indican que la corrupción no influye demasiado a la hora de las elecciones, salvo que haya una crisis económica en ciernes.

La pregunta es qué votarán- entonces- el señor que perdió su trabajo de toda la vida en la fábrica, la chica que tuvo que cerrar su negocio, el pibe que se desloma pedaleando una app de reparto o la señora que se subió a su propio Uber para ayudar con unos mangos en la casa. Todos ellos tienen un denominador común: no les alcanza la plata y viven peor que antes. Ahora saben, por lo menos, que no era culpa de la corrupción porque ésta continúa corregida y aumentada sin la correspondiente mejora de su vida. Tal vez se den cuenta, pero sólo tal vez, que la clave radica en una política económica concebida para agredirlos.

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