Nuestra Señora de la Merced


(*) Angélica Diez, Misionera de la Inmaculada Padre Kolbe, Olavarría.

Esta advocación mariana alude a la misericordia de Dios para con nosotros, sus hijos, que nos ha dejado en la persona de la Virgen María una auténtica madre, un canal de gracia y una cabal intercesora. Es una de las advocaciones marianas más queridas y veneradas en el mundo católico, especialmente en países de habla hispana. Su historia está profundamente entrelazada con episodios de redención, compasión y esperanza. El signo que la caracteriza es el escapulario blanco con el escudo de la Orden de la Merced.

La devoción surge en el siglo XIII, en pleno contexto de las Cruzadas y de las tensiones entre la cristiandad y el mundo islámico. El mensaje esencial de Nuestra Señora de la Merced es la misericordia activa expresada en obras de caridad, atención a los marginados, defensa de quienes sufren injusticias y promoción de la libertad física y espiritual. Bajo esta advocación, Nuestra Señora de la Merced nos inspira a tender la mano, actuar con generosidad, aliviar el dolor del prójimo para construir un mundo más justo y fraterno, con la compasión como principio activo de la vida cotidiana.

En la celebración de esta fiesta en 2021, el Papa Francisco invitó a acudir a esta advocación mariana “para romper las cadenas de las víctimas de las esclavitudes contemporáneas. Pidamos a la Virgen de la Merced que nos ayude a trabajar juntos para romper las cadenas y devolverles una vida digna”. La Orden de los Mercedarios ha difundido la devoción a Nuestra Madre bajo esta advocación, que se ha extendido por todo el mundo a lo largo de los siglos. Con la llegada de los frailes mercedarios a América, llegó también esta hermosa devoción. Por eso, hoy, la Virgen de la Merced (o de las Mercedes) es celebrada con particular devoción en Argentina, Colombia, Ecuador, Nicaragua, Perú y República Dominicana.

Al celebrarla en su fiesta como la Virgen María de la Merced, la bondadosa Madre de Dios, estrella resplandeciente del mar, le pedimos que escuche nuestros ruegos y nos guíe con amor, y que su ejemplo de amor nos enseñe a ser compasivos con nuestros hermanos.

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