Panorama político bonaerense/ Endeudamiento, batalla final: Axel Kicillof va de la bronca a la esperanza
Razones y suspicacias del fracaso de la sesión para aprobar la autorización de toma de deuda. La tensión interna. El rol de Massa. Las negociaciones en marcha y la luz de esperanza que se le abrió al oficialismo. El plan B: ajuste.

-No te sientes porque si lo hacés le estás dando un cheque en blanco al Gobernador.
Un diputado alineado con Axel Kicillof jura que escuchó a un compañero de bancada -rival interno-, hacerle esa sugerencia a Carlos Luayza, uno de lo libertarios disidentes de Nuevos Aires, el viernes poco antes de fracase el intento de aprobar la ley de autorización para tomar deuda por US$ 3035 millones por la que el Gobernador ruega hace semanas, debido a que la considera esencial para financiar el tramo final de su gestión sin verse obligado a aplicar un ajuste que podría ser duro para la población y fatal para su proyección política.
Cierta o no, la frase circuló por el gabinete y parte de la dirigencia del Movimiento Derecho al Futuro, donde funcionó como mantra-resumen de la primera reacción de ese sector al traspié. Se lo adjudicaron a una maniobra de La Cámpora y el massismo, más allá de que la práctica totalidad de los legisladores de esos dos sectores prestaron quórum para habilitar el proyecto mientras que solo tres opositores -Luayza y otros dos miembros de su bloque- se sumaron al quórum, para el que faltaron al menos ocho voluntades.
¿Cómo se explica que quienes dan quórum sean los culpables del fracaso de la sesión? En el kicillofismo los acusan de formular propuestas inaceptables para instalar la idea de que no hay consenso interno en UxP, un pre requisito que los opositores dialoguistas (todos menos una parte de PRO y LLA) exigen antes de apoyar ellos el proyecto. La estrategia estaría contenida en una indicación que en Gobernación dicen que se emitió desde San José 1111: “si obtienen esto no nos necesitan más, así que hay que sacarles todo lo que se pueda”.
La frase supone que al final hay acuerdo. Pero además marca la distancia entre la pelea del año pasado y la de este. En 2024, Kicillof también se quedó sin endeudamiento (y a diferencia de lo que ocurrió ahora, tampoco tuvo Presupuesto ni Ley Impositiva) y su sector habló de un intento del camporismo de hacerle daño. Ahora, con un año acumulado sin recurrir a los mercados, el golpe financiero sería más profundo. PEro a la inversa: si Kicillof obtiene el OK, podría sumar autonomía política en el tramo clave de la carrera presidencial.
El rol de Massa
En las conversaciones de esta semana jugó fuerte Sergio Massa. Tuvo contactos con un sector de la UCR y del PRO. Los primeros, reflotan exigencias históricas sobre cargos en la corte que ahora Kicillof no quiere negociar. Pero no es una postura para amalgame a todo el partido. En PRO, la ausencia de Christian Ritondo demoró una charla que podría esta semana acercar a un legislador que le responde al acuerdo. Kicillof se había visto el finde semana pasado con Massa, pero primó cierto aire de desconfianza.
En el entorno de Kicillof creen que Massa necesita refrendar su rol de dirigente clave que a cada sector de la política le puede resolver una demanda. Y que para eso necesita el acuerdo. Ponen como ejemplo la foto que difundió Alexis Guerrera en la que aparece junto al camporista Facundo Tignanelli recibiendo una orden de Massa hacer un nuevo intento de destrabar el conflicto. La construcción del salvador, sería. Un detalle, o no tanto: la escena relega a un segundo plano a Máximo Kirchner, tal vez porque eso aceite las conversaciones.
Pese a las suspicacias internas, en una reunión este sábado del equipo de negociadores del gobierno, integrado por los legisladores electos Gabriel Katopodis y Mariano Cascallares (todavía uno es ministro y el otro intendente), la vice Verónica Magario y la secretaria general Agustina Vila, se trazó un diagnóstico optimista. Creen que finalmente puede haber un acuerdo el miércoles, impulsado sobre todo por la necesidad de financiamiento de los intendentes, cuyos fondos suplementarios están atados a la deuda que tome la Provincia. El jueves por la noche, miembros de este equipo hablaron con líderes opositores para intentar cerrar un acuerdo que creían factible para el jueves (y de paso chequearon lo que había hablado previamente Massa). De varios opositores recibieron la siguienbte respuesta: «mañana es muy difícil, no dan los tiempos. Pero la semana que viene podría ser».
Como fuere, las negociaciones finales serán arduas, de todos modos, porque los dos puntos nodales hacen al corazón de la gobernabilidad de la Provincia. 1) La propuesta camporista de que la lleve del reparto de la porción del endeudamiento que va a las comunas esté en manos de una bicameral es rechazada de plano por Kicillof. Cree que los intendentes propios se sentirían desprotegidos ante la influencia que tienen los aliados de Cristina en la Legislatura. A la oposición es difícil que la seduzca establecer un criterio objetivo -una fórmula, como el CUD o similar- es para ellos más seguro. 2) La ampliación del directorio de Banco Provincia -una idea de Massa- es un movimiento que exige precisión quirúrgica: Kicillof debe ceder, pero conservando la capacidad de impedir biocots en un área clave para el desenvolvimiento económico del gobierno.
Pero la opción de no acordar también es dura. Kicillof ya avisó que sin el financiamiento y en un contexto de recorte de giros nacionales, el ajuste que deberá hacer podría impactar en la gobernabilidad de la provincia, algo que no le conviene a nadie. “Los aumentos serán difíciles, estaríamos reducidos a pagar los sueldos, asegurar la contención salarial, la provisión de medicamentos y de elementos para la seguridad. Y poco más. Las ayudas extra coparticipación a municipios, varios de los cuales hoy no saben si podrán pagar aguinaldos, desaparecerían.