Virgen de  la  Merced


            Cada 24 de septiembre se celebra a la Virgen de la Merced que significa “misericordia”, advocación que se remonta al siglo XIII cuando la Virgen se le aparece a San Pedro Nolasco y lo anima a seguir liberando a los cristianos esclavos. Los orígenes de esta devoción mariana  se  remontan al siglo XIII. Los frailes mercedarios, lograron la liberación de casi 3.000 cristianos cautivos de los moros que asolaban los puertos de la Península Ibérica.

             La Virgen de la Merced o Nuestra Señora de las Mercedes es una advocación mariana venerada por los católicos.  El significado del título «Merced» es ante todo «misericordia». La Virgen es misericordiosa y también lo deben ser sus hijos. Esto significa que recurrimos a ella ante todo con el deseo de asemejarnos a Jesús misericordioso.

            ¿Qué se le pide a Nuestra Señora de la Merced? “Madre de la Merced, enséñanos a valorar nuestra fe cristiana, haznos capaces de amar con caridad mercedaria, conviértenos en portadores de paz. Que tus besos derritan la violencia que nos envuelve, hasta que recuperemos, en tu regazo materno, la ilusión de familia, transformado el mundo en un hogar”.

            Nuestra Señora de la Merced también tiene un lugar destacado en la vida argentina. Invocada por el general Manuel Belgrano antes de sus victorias de Tucumán y Salta, es generala de nuestro ejército.

             El papa Francisco  escribió: “Pidamos a la Virgen de la Merced que nos ayude a trabajar juntos para romper las cadenas y devolverles una vida digna (a las víctimas de las esclavitudes contemporáneas)”. Pidamos no desviar la mirada ante los sufrimientos de los hermanos y hermanas privados de la libertad y de la dignidad”.

(*)  Angélica  Diez, Misionera  de la  Inmaculada  Padre  Kolbe, Olavarría.

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