“Empoderamiento sanitario”


Para la Organización Mundial de la Salud, el autocuidado es la capacidad de las personas y las comunidades para promover la salud, prevenir enfermedades, mantener la salud y hacer frente a estas últimas, así como a las discapacidades, con o sin el apoyo de atención médica.

Pero también, “el autocuidado es un concepto amplio que engloba higiene (general y personal), nutrición y estilo de vida, factores ambientales (condiciones de vivienda y hábitos sociales, entre otros), factores socioeconómicos y la automedicación”, explicó Susana Baldini, Directora Médica de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME)

“Promueve el empoderamiento de las personas, que también incluye realizarse estudios de control (se avanzó mucho en la precisión de los equipos y tecnologías para detectar tempranamente enfermedades), informarse ante un diagnóstico, involucrarse activamente y participar de las decisiones en diálogo con el equipo médico, entre otras medidas”, explicó.

En línea con el acceso a la información, los prospectos y folletos de información al paciente de los medicamentos cumplen un papel fundamental porque permiten una correcta prescripción por parte de los profesionales de la salud, en el caso de los medicamentos de venta bajo receta médica, y porque contribuyen a que el paciente comprenda el tratamiento.

También facilitan el uso adecuado de medicamentos de venta libre. Es recomendable conservar el prospecto y folleto junto con el medicamento como material de consulta ante dudas sobre el uso y las características del producto.

La adherencia terapéutica, según refirió Baldini, es otro eje crítico del autocuidado y “consiste en cumplir rigurosamente con los tratamientos médicos prescritos. La falta de adherencia puede llevar a complicaciones de salud y aumentar los costos del sistema sanitario”.

Según la OMS, cerca del 50% de los pacientes con enfermedades crónicas no cumple adecuadamente con su tratamiento, lo que impacta en la eficacia de estos y pone en riesgo la salud.

Salud colectiva

Otro capítulo importante referido al cuidado de la propia salud, pero con claro impacto también en la salud colectiva, tiene que ver con mantener actualizado el calendario de vacunación en todas las etapas de la vida, ya que es esencial para prevenir un abanico amplio de enfermedades infecciosas y sus complicaciones. La OMS sostiene que las vacunas salvan entre 3.5 y 5 millones de vidas cada año y son una de las medidas que más han impactado en la salud y en la expectativa de vida de los últimos 200 años.

La resistencia antimicrobiana es una amenaza global para la salud pública. Progresivamente, bacterias, virus, hongos y parásitos están dejando de responder a los medicamentos, lo que hace más difícil el tratamiento de las infecciones, incrementando el riesgo de propagación de enfermedades, de aparición de formas graves de infecciones y, consecuentemente, de muerte.[5] Cada individuo puede contribuir a combatirla mediante el uso responsable de antibióticos. Proyecciones recientes indican que para 2050 se producirán más muertes por esta razón que las que actualmente causa el cáncer.

Se necesitan, además, abordajes multidisciplinarios, que consisten en el enfoque de la planificación y seguimiento del tratamiento de una condición en la que intervienen diferentes profesionales de la atención de la salud, expertos en distintas especialidades o disciplinas.

“Esta es la manera de mirar al paciente como una unidad, pudiendo entender cómo una enfermedad y/o un tratamiento impactan en todo su organismo y afectan otras esferas de su vida, y tomar decisiones en consecuencia, a partir del consenso entre distintos profesionales”, describió Baldini.

Por otro lado, “el advenimiento de avances tecnológicos, vinculado en parte a la ciencia de datos, por ejemplo, permite hacer más  eficiente el cuidado de la salud, optimizar la asignación de recursos, desarrollando registros de poblaciones por patología, implementando la historia clínica electrónica para reunir toda la información de salud de un paciente en un solo lugar -protegiendo sus datos personales-, para promover un mejor seguimiento y evitando que se indiquen estudios innecesarios, entre otras instancias”, explicó Baldini.

También se propone la telemedicina como una herramienta emergente que permite acortar distancias y brindar atención médica a comunidades remotas o con dificultades de acceso. Aunque nada reemplaza el contacto en persona para una consulta médica, esta modalidad puede representar una alternativa conveniente y eficaz.

Un gran desafío que enfrenta el mundo entero tiene que ver con garantizar equidad en el acceso a la atención médica, incluyendo la disponibilidad de turnos próximos en el tiempo, tanto para consultas médicas como para la realización de estudios de control; contar con profesionales de la salud de cada especialidad y la cobertura de tratamientos, no solo farmacológicos, sino también de rehabilitación y kinesiología, todo lo que sea necesario. “Es importante considerar la perspectiva de medicina basada en el valor, prestando atención particularmente al potencial que tiene la innovación en salud para transformar la vida de las personas”, refirieron desde CAEME.

Investigación clínica

Por último, la investigación clínica ejerce un rol clave en el desarrollo constante y sustentable de innovación farmacéutica, que es fundamental y necesaria para tener una población más longeva y más sana. A través de esta disciplina se evalúan y comprueban la seguridad, y eficacia de nuevos medicamentos, vacunas, técnicas diagnósticas, terapéuticas y dispositivos médicos.

La investigación clínica impulsa la transferencia de recursos, promueve la capacitación de profesionales y permite incorporar en forma temprana el conocimiento respecto de los desarrollos que se están produciendo a nivel internacional. Además, según el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, la investigación clínica representa la actividad de Investigación y Desarrollo que genera el mayor ingreso genuino de divisas al país.

“En definitiva, todos estos aspectos, y muchos otros también, ponen en perspectiva que cuidar la salud es una necesidad y una responsabilidad, tanto individual como colectiva. Requiere de una mirada integral y colaborativa que nos permita construir entre todos y para todos un futuro más saludable”, concluyeron desde CAEME.

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