Un sacerdote de la Diócesis de Azul fue condenado por abusar de una mujer en un micro

La denunciante es una mujer de Bolívar que compartió un colectivo con el sacerdote. Los hechos sucedieron en el tramo que va de Tandil a Bolívar. Los detalles.


Con información del diario El Tiempo de Azul.

Ph: Captura de pantalla – dirario el tiempo – archivo

El sacerdote Héctor Juan Pasos, de 65 años, oriundo de Benito Juárez y ex párroco de la Iglesia San Cayetano de Tandil, fue condenado a tres años de prisión de ejecución condicional por abuso sexual simple. El hecho ocurrió el 28 de octubre de 2024 en un micro de larga distancia y tuvo como víctima a una mujer que viajaba sentada a su lado.

Según quedó acreditado en el debate llevado adelante ante el Juzgado Correccional de Tandil, a cargo del magistrado Carlos Pocorena, el sacerdote aprovechó que la víctima se estaba durmiendo para tocarle la zona de la pierna en dos oportunidades y luego los glúteos en forma sostenida. Al darse cuenta de lo ocurrido, la mujer comenzó a gritar e increpar al cura, se cambió de asiento y quedó en estado de shock, debiendo recibir asistencia médica. Los demás pasajeros y los choferes también tomaron conocimiento del hecho: algunos insultaban al sacerdote y otros pedían que se detuviera el micro.

La víctima regresaba desde Tandil —ciudad a la que había ido a un recital— a Bolívar en un micro de la empresa Vía Tac cuando ocurrió el episodio. Radicó una denuncia en la Comisaría de la Mujer y la Familia de Tandil y también dio a conocer el hecho a través de sus redes sociales.

El juez Pocorena dio plena credibilidad al testimonio de la víctima por sobre la versión del sacerdote, que intentó desligarse de la acusación. «El testimonio de la víctima permite reconstruir la materialidad delictiva del suceso traído a juzgamiento. A los fines de sostener su credibilidad, valoro sobre todo la espontaneidad del relato efectuado y su sostenimiento en el tiempo», escribió el magistrado en el fallo.

Como circunstancias agravantes se valoraron el haber aprovechado que la víctima se encontraba dormida y la nocturnidad. Como atenuante, la ausencia de antecedentes penales. El fiscal había solicitado que la condición de sacerdote fuera también considerada agravante, pero el juez no hizo lugar a ese pedido por entender que el hecho no fue cometido en el ámbito del ministerio religioso.

La condena, que aún no tiene firmeza, obliga a Pasos a cumplir durante dos años distintas pautas de conducta: fijar domicilio y notificar cualquier cambio, presentarse mensualmente ante el Patronato de Liberados en Tandil, abstenerse de consumir estupefacientes o abusar del alcohol, someterse a tratamiento psicológico y psiquiátrico, y participar en un curso de masculinidades. C

uando el fallo quede firme, deberán tomarle muestras biológicas para su inscripción en el Registro Nacional de Datos Genéticos vinculado a delitos contra la integridad sexual. También se librará un oficio a la Diócesis de Azul informando la sentencia.

El Obispo Hugo Manuel Salaberry, titular de la Diócesis de Azul, había apartado y suspendido a Pasos de la parroquia que conducía en Tandil una vez que se conoció su situación procesal. Según informaron voceros de la Diócesis, el sacerdote quedó desafectado de la estructura del Obispado.

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