Noviembre y María

Angélica Diez, Misionera de la Inmaculada Padre Kolbe, Olavarría.


En Argentina, celebramos en Noviembre el mes de María iniciando con la fiesta de la Medianera de todas las gracias (7 de noviembre) hasta la fiesta de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre). Es un tiempo para “estar” con Ella que nos invita a que permanezcamos en comunión con Jesús Eucaristía para que Él, transforme en gracia nuestro corazón; lo que somos.

Si recordamos algunos nombres de personajes de la historia entre tantos, por ejemplo Alejandro Magno, Marie Curie, Quino, José Hernández, Mercedes Sosa, Gandhi, posiblemente no nos digan nada para nuestra vida personal, solo como dato histórico .Sin embargo, si recordamos el nombre de la Virgen María, sonreímos, porque la sentimos viva y cercana. Ella forma parte de nuestra existencia, hablamos con Ella con toda confianza, porque escucha nuestras palabras y hasta nuestros silencios. Las personas a las que más queremos no pueden estar siempre a nuestro lado, cuando salimos de casa o nos vamos de viaje. Sin embargo, la Virgen María, está siempre con nosotros. Como una presencia amiga, que supera el espacio y el tiempo.

Noviembre y María es una oportunidad más para darle un lugar especial en nuestras vidas , no porque sea una tradición en la Iglesia sino porque María es nuestra Madre, la madre de todo el mundo y porque se preocupa por todos nosotros, intercediendo incluso en los asuntos más pequeños. Es un tiempo favorable para ofrecerle las flores de nuestra oración, de nuestras angustias, debilidades, tristezas, inconformidades y miedos. Agradezcámosle las alegrías, los logros, nuestros dones y virtudes. Pidámosle por el bien de quienes tenemos al lado, por la paz en cada corazón y en el mundo entero. Dejemos todo en su regazo, no nos desprendamos nunca de su mano para transitar en el camino que lleva hacia Dios Padre.

En Noviembre, estamos invitados a ir “… a la escuela de María una escuela de fe y de vida… Nuestra Señora hizo hermano nuestro a Dios, como madre puede hacer más fraternales a la Iglesia y al mundo… En el Evangelio, además, María es la mujer, la nueva Eva, que desde Caná hasta el Calvario interviene para nuestra salvación. Finalmente, es la mujer vestida de sol que cuida de la descendencia de Jesús. Así como la madre hace de la Iglesia una familia, la mujer hace de nosotros un pueblo”. (Papa Francisco).


(*) Angélica Diez, Misionera de la Inmaculada Padre Kolbe, Olavarría.

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