Opinión | Aborto, una ley inicua

“La única riqueza de los pobres son los hijos y ahora quieren matárselos: eso sí, todo legalmente. Y gratis. ¡Pobres los pobres, en qué manos han caído!”, advirtió el obispo de Azul.


El obispo de Azul, monseñor Hugo Salaberry SJ, cuestionó la reciente sanción de la Ley que legaliza la Interrupción Voluntaria del Embarazo.

“Como la mayoría está sin trabajo estable y digno, sin vivienda, una educación que tambalea y la salud mediocre, por eso recibirían el ‘beneficio’ del aborto gratuito y seguro”, ironizó en un comunicado.

“La única riqueza de los pobres (mis amigos y hermanos) son los hijos y ahora quieren matárselos: eso sí, todo legalmente. Y gratis. ¡Pobres los pobres, en qué manos han caído!”, advirtió, y aseveró: “Por eso: una ley inicua”

El prelado sostuvo que “se debate hacer legal y lícito un crimen” y reflexionó: “Además -dicho desde la trinchera y con poca elegancia- con esa sensación cada vez más fuerte de estar frente a un debate que es una parodia y no por la gente que debatió y expuso sus razones”.

“Tal vez porque haya decisiones definidas hace ya mucho tiempo, de las que nosotros no participamos, ahondando cada vez más una división que hace que los argentinos nos miremos con desconfianza creciente”, planteó.

“¿Les parece que es éste el tiempo y el momento de más divisiones en la familia argentina debatiendo el tema del aborto con todas las otras cosas pendientes: salud, educación, viviendas, trabajo?”, preguntó.

“¿Puede creerse lo que algunos dicen que no es un bien para ellos sino para los pobres que no tienen a quién acudir? ¿Se pueden afirmar tan livianamente ciertas cosas? ¿No son parte de nuestra familia (de mi familia) argentina todos estos hermanos que no la están pasando bien?”, agregó.

Monseñor Salaberry consideró que los elegidos para defender a los más pobres hayan optado por condenar a esos pobres “a la miseria y al descarte consentido y aprobado”.

“Se han cerrado los ojos para no ver lo que la venida de un niño o una niña significa en una familia o en el ámbito social. La felicidad de una familia que recibe en su seno, un hijo, un nieto, un sobrino o un ahijado”, estimó.

“Qué mal andaremos los argentinos si estamos dispuestos a cambiar la ternura, los deseos de amar y la profunda humanidad que trae consigo una vida incipiente, ya desde el seno de su madre, por la sola ‘urgencia’ de evitar incomodidades, molestias y lo más denigrante, perder un negocio que garantiza pingües ganancias”, argumentó.

“Un niño por nacer, un hijo, un nieto, siempre será una bendición, aunque no venga en las condiciones que uno hubiera querido”, concluyó.

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