Panorama político: Amenazas, amagues y rupturas


Por Andrés Lavaselli

El desafío que Sergio Massa lanzó desde el Estadio Arena deja abierto al máximo el debate interno en el Frente de Todos: hoy, al menos cuatro candidatos corren con posibilidades de terminar al tope de la boleta presidencia, aunque no todas esas postulaciones tengan la misma potencia. En Juntos, la incorporación de José Luis Espert evitó la ruptura a último momento, pero tampoco resolvió el debate de fondo.

Massa no dijo que vaya a ser candidato, pero la decodificación de su mansaje parece clara: si Daniel Scioli –más que su adversario, su enemigo interno- no se baja, alguien del Frente Renovador jugará en las PASO. Las opciones van desde él a su esposa, Malena Galmarini y las combinatorias son múltiples pero acotadas. El Ministro viene jugando cerca del kichnerismo y de allí deberían salir sus alianzas.

La definición de Massa da por tierra, en principio, con la eventualidad de un armado por fuera del Frente de Todos (o como se llame el oficialismo en las elecciones) y llega en un momento muy preciso: después de la semana de menor exposición pública de Eduardo “Wado” de Pedro desde que el 25 de Mayo Cristina Kirchner habló de los candidatos “de la generación diezmada”. Y con Scioli en alza.

En ese tablero complejo, De Pedro podría ser un candidato de síntesis pero mide poco y le cuesta despegar. Una salvedad importante: ese fenómeno debería producirse antes del cierre de listas. El ministro del Interior se ilusiona, pero el gobernador Axel Kicillof, que sabe que el perfil y la intención de voto le calzan perfecto para ponerse  el traje de postulante de unidad, teme.

Un par de detalles, acaso pintorescos. Cerca de Kicillof recelan de la demora de CFK para apoyar en público, con nombre y apellido, a De Pedro. Hasta le cuentan las menciones en las redes sociales y la ven indiferente a la suerte del ministro del Interior, que se multiplica en actividades. “Y si a último momento termina pidiendo que sea Axel”, se angustian.

Ese orbe kichnerista-massita, además, aparece alejado de Scioli, que da todos los pasos necesarios para ser candidato. Ni siquiera se plantea, al menos por ahora, la posibilidad de negociar la postulación de Victoria Tolosa Paz. Los números le dan bien. Pero, de hecho, para él aún perder una PASO por no mucho margen es “negocio”: lo dejaría instalado como un líder fuerte del peronismo para lo que siga.

En el kichnerismo dicen que la única que podría lograr que el exmotonauta se baje es la Vicepresidenta. Pero él navega convencido de que eso no ocurrirá. Teme, eso sí, alguna jugada de última hora que le complique la inscripción, pero tampoco esto le causa demasiado desvelo: confía en sus números y en la posibilidad que tiene de “juntar” peronismo destratado por La Cámpora.

Los gobernadores y los intendentes parecen estar en un juego espejado. Algunos dicen que la interna los complica, porque puede hacerles perder representación en legislaturas, Congreso y concejos deliberantes. Otros recuerdan que siempre jugaron con todas las boletas e incluso, en ocasiones, tuvieron injerencia en el armado de ambas listas (si fuesen dos).

Kicillof razona así: si fuese Massa o el massismo en alguna combinación con “Wado”, él no será candidato único -si lograse subsistir como candidato a la reelección-. Cree que en ese caso  deberá impulsar “desde abajo” la boleta del Ministro del Interior. En Gobernación quedó resonando el pasaje de Massa sobre no necesitar un cargo para competir”. ¿Amague con irse? Sería un tiro en el pie: al otro día el escenario económico sería más complejo aún que el actual.

En Juntos por el Cambio el ingreso de José Luis Espert se convirtió en una prenda de paz de ultimísimo momento: son muchos los que opinan que si Patricia Bullrich no hubiese permitido esa incorporación, el frente opositor se hubiese roto. Eso sí: puso condiciones. Si es candidato a presidente, que no lleve el resto de las listas de Horacio Rodríguez Larreta. Nadie sabe si el economista cumplirá.

Larreta puso en pausa su proyecto para sumar a Juan Schiaretti. Pero solo eso: quiere esperar a que pase la convención radical de mañana. Como se escribió aquí el domingo pasado, su idea es que el cordobés se suma como “extrapartidario” a la interna. Aunque hay quien dice que Gerardo Morales se opone, el plan es creíble. Eso sí: hay que ver si el gobernador, que en la semana lanzará su candidatura, lo acepta. Significa entra en Juntos por el Cambio.

Mientras, algunos movimientos se verán en la semana. Diego Santilli quiere que Federico Salvai se sume como asesor o jefe de campaña. Explicitaría una ruptura en lo que queda del vidalismo: Cristian Ritondo aceptó la oferta de ser primer candidato a diputado nacional de Bullrich (aunque podría ir al Senado si ese puesto queda para un radical). La exministra sumará alcaldes: Camilo Etchevarren, de Dolores; Mariano Barroso, de 9 de Julio (Santilli fue a apoyar a su rival interno, Ignacio Palacios) y al de General Villegas, Eduardo Campana. (DIB)

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