Micromenipea | Cosas para hacer sin sacarse fotos

Como cada semana el escritor Guillermo Del Zotto recrea un antiguo género satírico en versión microficción. Hoy: inventario.

Pensar sin poner cara de estar pensando.

Pararse en una esquina que recordamos sin tener fotos, para seguir recordándola sin tener fotos.

Leer a Clarice Lispector y saber que no es porque está o estuvo de moda.

Robar un banco.

Crear un mundo para no mostrárselo a nadie.

Calcular la raíz cuadrada de la cantidad de cosas que nos sobran.

Tirar un bumerang y salir corriendo para no estar cuando vuelve.

No ir a la playa.

Hacer la ceremonia del enfermo sin enfermarse.

Escribir frases que sólo entendería alguien que ya no está.

Organizarse un concurso de habilidad para uno mismo y salir cuarto.

Prender fuego cien dólares.

Ponernos un sobrenombre y no decírselo a nadie.

Decirle adiós a alguien para siempre con la mano mientras está de espaldas.

Desnudarse para hacer el odio.

Raspar sobre el asfalto una lata de gaseosa vacía hasta que se transforme en vaso. Y abandonarlo.

Pasar horas en babia en un baldío.

Sentarse en la porfía.

Pensar en alguien que está lejos hasta que se le enciendan los ojos.

Mirarse al espejo hasta que sólo la cara baile.

Esperar la felicidad (que no es esperar la felicidad).

Estar loco sin que nadie se dé cuenta.

Realizar un paseo turístico por lo obvio.

Inventar una emoción y ponerla a inhibir.

Acariciar al gato de Cheshire.

Buscar bacterias en el desencanto.

Pasar la lengua por las circunstancias.

Descubrir que esperábamos algo que ya había llegado.

Ambicionar cosas que no le interesan a nadie.

¿Para qué?

Para hacerle pasar hambre a la mirada.

La menipea es un género seriocómico, derivado de los diálogos socráticos y con inicios en la obra de Antisfeno aunque  debe su nombre a uno de sus exponentes: Menipo de Gadara.

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