Mario Carrión, entre la terapia intensiva y la muerte: “Cuando llega, hay que acompañar”
Mario Carrión dedicó buena parte de su trayectoria profesional a la terapia intensiva y, durante su entrevista en CoNverSo, habló sobre una de las experiencias más complejas de la medicina: acompañar a una persona cuando su vida está en riesgo y, en algunos casos, cuando la muerte finalmente llega.
Carrión explicó que la terapia intensiva trabaja con pacientes críticos, pero que existe una diferencia fundamental entre una situación grave con posibilidades de recuperación y aquella en la que ya no existe una alternativa terapéutica.
“La terapia intensiva es para pacientes críticos, pero recuperables”, explicó el médico, quien recordó que muchas de las intervenciones que se realizan en ese ámbito pueden resultar impactantes para quienes las observan desde afuera.
En ese sentido, defendió la necesidad de actuar de manera decidida cuando existe una posibilidad de recuperación. “Cuando hay una posibilidad, hay que hacer todo lo posible”, sostuvo.
Pero la experiencia acumulada en terapia intensiva también modificó su relación con la muerte. Carrión reconoció que, con el paso de los años, comenzó a percibirla de una manera diferente y planteó que el momento de morir puede tener una dimensión que excede lo estrictamente médico.
“Si uno llega a la muerte lúcido, creo que es el momento más trascendente que puede tener”, reflexionó.
Para el médico, esa lucidez puede permitirle a una persona hacer algo que durante la vida muchas veces queda pendiente: agradecer, pedir perdón, decirle a alguien que lo quiere o despedirse.
“Es el momento de decir gracias, de pedir perdón, de decir te quiero”, expresó durante la entrevista.
Carrión también marcó un límite frente a aquellas situaciones en las que la medicina intenta prolongar una vida cuando ya no existe una posibilidad real de recuperación. Allí habló del encarnizamiento terapéutico y diferenció esa práctica de la obligación médica de utilizar todos los recursos disponibles cuando existe una posibilidad concreta de salvar al paciente.
“Cuando hay una posibilidad, hay que hacer todo lo posible; cuando no hay ninguna posibilidad, hay que respetar la muerte”, planteó.
En ese momento, la medicina deja de estar solamente vinculada con los procedimientos y aparece otra dimensión del trabajo sanitario: acompañar.
Para Carrión, cuando la muerte llega, el silencio, el respeto y la empatía también forman parte de la atención. No se trata solamente de lo que puede hacer un médico frente a una enfermedad, sino de cómo acompañar a una persona y a su familia cuando ya no hay una intervención capaz de cambiar el desenlace.
Su experiencia en terapia intensiva atraviesa así una de las reflexiones más personales de la entrevista: la medicina puede luchar contra la muerte cuando existe una posibilidad, pero también debe saber reconocerla y acompañarla cuando llega el momento.
La reflexión fue parte de la entrevista que Mario Carrión mantuvo con Fabricio Lucio en CoNverSo, donde repasó más de cuatro décadas de trayectoria médica en Olavarría y habló sobre su experiencia en terapia intensiva, el sistema de salud, la medicina laboral y su propia concepción de la profesión.